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España

El controlador de Adif que autorizó al AVE se niega a declarar

Agentes de la Guardia Civil en una investigación del accidente ferroviario de Urda

El trabajador del centro de control de Atocha que ordenó al AVE reanudar la marcha «con marcha normal» se acogió a su derecho a no declarar ante la Guardia Civil. El choque con el Iryo en Urda (Toledo) ha dejado al menos 69 muertos.

El operario rechazó prestar declaración ante la Policía Judicial mientras avanzan las pesquisas para determinar posibles responsabilidades penales por el accidente, según indicaron fuentes próximas a la investigación. Este jueves, la autoridad encargada de la investigación técnica, la AITAT, tampoco había entrevistado todavía a los maquinistas ni a los responsables de circulación, que «no se encontraban en condiciones de someterse a entrevistas».

El accidente se produjo la mañana del miércoles, poco antes de las 09:00, en una zona situada a unos 140 kilómetros al sur de Madrid. Un AVE de Renfe chocó por alcance contra un tren Iryo; ambos cubrían la ruta Madrid-Sevilla. Un fallo informático había afectado antes a la circulación en la zona de Urda, donde falló el sistema de señalización LZB.

Las grabaciones entre el centro de control de Atocha y los maquinistas, difundidas por medios españoles, recogen la instrucción que ahora centra la investigación. Al maquinista del AVE 2080 se le pidió que desconectara y volviera a conectar el LZB y que reanudara la marcha al amparo del sistema BSL «con marcha normal». El maquinista pidió que se lo confirmaran y el operador de Atocha lo reiteró.

Mientras tanto, el Iryo 6076 permanecía detenido unos 30 kilómetros por delante, en las inmediaciones de Urda. Su maquinista comunicó que no había podido reiniciar la marcha por una falla de transmisión. A las 08:41 recibió la misma instrucción y, más tarde, avisó de que seguía sin poder avanzar. El controlador le dijo que lo hiciera «en cuanto pueda». Eran las 08:48. Cinco minutos después se produjo el choque.

Según los protocolos, ante un fallo del LZB había que circular en marcha de seguridad, con un máximo de 40 km/h, que permite al maquinista ver un obstáculo y frenar a tiempo. La velocidad autorizada en ese tramo era de hasta 200 km/h.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ordenó una investigación exhaustiva. El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó que la decisión de reanudar la circulación «corresponde al centro de control» y que sus operadores la tomaron «en unas circunstancias inexplicables». Sobre las condiciones de trabajo en ese mismo centro, los controladores de Adif denunciaron la falta de personal en Atocha, y el primer informe del choque apunta a una cadena de averías.

Imagen generada con IA