La Guardia Civil investiga una cadena de fallos de seguridad en el accidente de Urda
31 Oct 2026, 13:43
Los agentes manejan una relación de posibles fallos técnicos y operativos que irían más allá del error del operario que autorizó la marcha al AVE. El choque con un tren Iryo deja al menos 69 muertos.
La investigación sobre el accidente ferroviario de Urda, en el que chocaron un AVE de Renfe y un tren Iryo, se centra ahora en determinar qué fallos en los sistemas y procedimientos de seguridad pudieron preceder al error humano. A ese error apuntó desde los primeros momentos el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Según fuentes del caso, los agentes trabajan con una lista de posibles fallos que va más allá de la actuación del operario del Centro de Control de Atocha, que autorizó al maquinista del AVE a continuar la marcha cuando el Iryo seguía inmovilizado en la vía. Los investigadores intentan reconstruir una cadena de incidencias técnicas y decisiones operativas que pudo contribuir al desenlace.
Entre los elementos bajo examen están la pérdida de transmisión del sistema de protección automática LZB, la actuación del Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), la comunicación que permitió al maquinista del AVE reanudar la circulación y la señal verde que encontró después el convoy sin que interviniera el sistema ASFA. También analizan por qué Atocha no rectificó la orden pese a saberse que el Iryo continuaba detenido.
La avería del LZB alteró la circulación en el corredor de alta velocidad y obligó a recurrir al BSL, un régimen que regula el tráfico mediante las señales luminosas junto a la vía cuando falta la supervisión continua. La incidencia detuvo hasta ocho trenes en la zona. Cuando el LZB volvió a funcionar se ordenó reanudar la marcha, pero el Iryo permaneció parado por causas que aún se investigan.
El AVE que circulaba por detrás se encontró entonces con una señal en rojo y su maquinista pidió permiso a Atocha para rebasarla. Un operario lo autorizó aunque el tren precedente seguía ocupando la vía. Renfe confirmó que su tren reanudó la marcha tras recibir esa autorización y aseguró desconocer los motivos por los que el Iryo seguía detenido.
Los agentes quieren saber si el régimen de bloqueo ofrecía garantías suficientes para evitar una autorización potencialmente peligrosa y cuál fue el contenido exacto de las comunicaciones entre el maquinista y el Centro de Control. Con los registradores de a bordo buscan además establecer la velocidad real del AVE y las causas por las que el Iryo no se puso en marcha.
La cuestión principal es si el error humano fue el desencadenante definitivo o si estuvo precedido por una sucesión de fallos que deberían haber impedido que ambos trenes ocuparan el mismo tramo. Como informó HerQles, la Guardia Civil investiga también presiones en Adif para mover trenes tras el fallo de Urda.
Imagen generada con IA
