La EPA recoge un récord de 22,85 millones de ocupados, pero con el menor avance estival desde 2019. El empleo de los españoles retrocedió y todo el aumento corresponde a trabajadores extranjeros.
La economía española sumó 73.600 ocupados entre julio y septiembre y alcanzó un máximo histórico de 22,85 millones de trabajadores. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), difundida este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se trata del avance más moderado para un tercer trimestre desde 2019.
El desempleo creció a la vez en 95.900 personas y se situó en 2,59 millones. La tasa de paro llegó al 10,18 %, tres décimas más que en el trimestre anterior, y el aumento es el mayor para un tercer trimestre desde 2020, en plena pandemia. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa destacó que es el nivel más bajo para este periodo desde 2007.
La subida simultánea de empleo y paro se explica porque la población activa, es decir, quienes trabajan o buscan trabajo, aumentó en 169.500 personas y llegó a 25.443.800, otro récord.
El reparto del empleo por origen es llamativo. La ocupación entre extranjeros aumentó en 75.400 personas tras el proceso de regularización extraordinario, mientras que el número de españoles ocupados bajó en 1.800. Es decir, todo el incremento del trimestre corresponde a población extranjera. Los datos de la EPA señalan además un impulso del empleo femenino.
Por sectores, la EPA muestra que la creación de empleo se concentró en el sector público, con 89.900 puestos más, mientras que el privado perdió 16.300. En la enseñanza, el número de empleados aumentó en 107.700 personas durante el verano, un 7,5 % más, una variación que se repite otros años.
Con una tasa que sigue en torno al 10 % pese al récord de ocupados, el mercado laboral español mantiene un nivel de paro elevado, y el crecimiento reciente del empleo depende de la incorporación de trabajadores extranjeros y del sector público.
