La oleada de disturbios del sábado en el centro de Barcelona terminó con 128 detenidos y 14 agentes heridos. Los Mossos d’Esquadra investigan quién convocó a los jóvenes, muchos de origen inmigrante o de segunda generación, según fuentes conocedoras del caso.
Los atacantes eran jóvenes, algunos de muy corta edad, incluso varios de 14 años. Muchos de ellos, según fuentes conocedoras, eran de origen inmigrante o de segunda generación, y a los altercados se sumaron también delincuentes habituales de la zona. Hubo saqueos y ataques de encapuchados, y varios robos se retransmitieron en redes sociales. El botín, desde material informático y móviles de alta gama hasta ropa de marca, se puso a la venta por internet en algunos casos.
La convocatoria partió de Blocus, un grupo anónimo que llamaba a manifestarse en Barcelona y en otras grandes ciudades españolas, entre ellas Madrid, bajo el lema de «la calidad del instituto». Imitaba así los disturbios de Francia y se inspiraba en el movimiento «Lycées Indignés». Los llamamientos circulaban desde mediados de la semana pasada por grupos privados y perfiles anónimos, y los carteles incluían códigos QR para unirse a canales de Telegram y WhatsApp. En ellos se daban instrucciones concretas: ropa negra, capucha, pasamontañas y guantes para dificultar la identificación, además de espráis y material pirotécnico.
Los primeros participantes llegaron a la plaza de Catalunya antes de las 18:00 sin un recorrido definido. Los Mossos identificaron a 300 personas antes de que empezaran los altercados y a otras 150 después. Catorce agentes resultaron heridos, alguno con lesiones importantes en la cabeza.
La comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà, afirmó que se desconoce el origen de la convocatoria y que hay una investigación en marcha. Explicó que, junto con otras policías europeas, se trabaja para «monitorizar» su difusión. Según Catà, no se trata de colectivos con voluntad de reivindicar un derecho, sino de pequeños grupos que cometen actos vandálicos y «copian lo que está sucediendo en Francia».
El president de la Generalitat, Salvador Illa, prometió ir hasta el final para saber «quién hay detrás» de los incidentes. En la Generalitat y entre los investigadores crece la sospecha de una acción de guerra híbrida, por la sofisticación tecnológica de los convocantes y por el parecido de su método con convocatorias recientes en Italia y Bélgica. Según ha podido saber El Mundo, fuentes de la Policía Nacional no descartan ninguna hipótesis, ni siquiera la intervención de un actor estatal extranjero, «fuera Rusia u otro país». Moscú no se ha pronunciado.
