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España

Abascal condiciona cualquier alternativa a un proceso de repatriación, deportaciones y remigración

Santiago Abascal, presidente de Vox

El líder de Vox exige que quien quiera pactar con su partido acepte esas tres medidas. Asegura que se aplicarán «individualizadamente, caso por caso» y niega que sean racistas.

Santiago Abascal ha puesto una condición a cualquier «alternativa» política: «Que con nosotros nadie cuente para una alternativa si no está dispuesta a ese proceso de repatriación, deportaciones y remigración». Lo dijo el sábado en Ibiza, en el último acto de precampaña de la semana, ante centenares de asistentes.

Estos tres conceptos vertebran desde hace meses el discurso de Vox sobre inmigración, bajo la premisa de que «no cabe nadie más». El partido pide «repatriar» a quienes han llegado «ilegalmente», es decir, a los inmigrantes irregulares. Plantea la «deportación» de los extranjeros, con o sin papeles, que «cometen delitos». Y reclama la «remigración», el retorno a su país de quienes han venido «a vivir de las ayudas sociales que no alcanzan a los españoles».

Abascal rechazó que sus propuestas sean «racistas» y aseguró que cada situación se estudiará «individualizadamente, caso por caso». «No queremos poner a la gente en las carreteras a circular de vuelta a sus países», sostuvo, y criticó que esa es «la imagen» que, a su juicio, otros «quieren contar» sobre Vox. «No, nosotros queremos ser justos: con ellos y sobre todo con nuestros compatriotas», añadió, entre aplausos.

La remigración es el punto más novedoso del discurso y el colectivo al que se aplicaría se ha ido perfilando. Abascal explicó que a quienes vinieron a trabajar y hoy están en paro se les debe dar «un tiempo» para «intentar buscar una oportunidad». Mientras tanto, podrán acceder a los derechos sociales que adquirieron cuando cotizaron. Si pasado ese tiempo no la encuentran, Vox plantea «darle esos derechos económicos pero para que pueda hacer algo en su propio país».

El dirigente enmarcó la propuesta en la situación económica de los españoles: «No puede ser que los españoles no puedan cambiar las ruedas del coche, no puedan llenar el depósito o la nevera, o no lleguen a final de mes, y que estemos manteniendo a gente que no tenía que estar en España».

Sus palabras pueden cobrar peso dentro de unos meses, en una hipotética negociación entre PP y Vox para formar gobierno. Días atrás, como informó HerQles, ultraizquierdistas cargaron contra la furgoneta de Abascal al acabar un acto de Vox en Mahón.

Imagen de archivo