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España

Una funcionaria asesinada en Badajoz accedió a ver a su expareja por un regalo

Paseo Fluvial de Badajoz, donde fue asesinada una funcionaria en 2025

María Antonia, de 29 años, murió apuñalada la noche del 24 de septiembre de 2025 en su piso de Badajoz. La instrucción está casi cerrada, con el presunto autor y su padre en prisión preventiva.

María Antonia vivía desde hacía unos meses en un piso del Paseo Fluvial de Badajoz. Había obtenido plaza de funcionaria en la Seguridad Social y empezaba una nueva vida en la capital pacense. En el mismo rellano residía Ismael F., un joven con pareja y una hija de dos años. Ambos mantuvieron una relación sentimental que ella terminó.

Según los testimonios de conocidos de la víctima, el presunto autor estaba obsesionado con ella y la mató porque le había dejado. Él insistió en verla para despedirse, porque se iba de viaje varios meses y quería hacerle un regalo. Ese encuentro tuvo lugar la noche del 24 de septiembre de 2025.

A las 9.30 horas del día siguiente, los vecinos alertaron de un incendio en la vivienda. Al forzar la entrada, los bomberos encontraron seis focos de fuego intencionado y el cadáver de la joven bajo un colchón en llamas. La investigación determinó que no murió por el fuego, sino por varias puñaladas en el tórax y el cuello. El agresor usó las llamas para tratar de destruir las pruebas.

Ismael F. fue el principal sospechoso desde el primer día y fue detenido dos días después del crimen junto a su padre. Este se había autoinculpado del homicidio y del incendio, pero ahora sostiene que lo hizo coaccionado por su hijo. El presunto autor niega los hechos. Los dos siguen en prisión preventiva.

El caso lo instruyó primero un juzgado ordinario, pero pasó a un juzgado de Violencia de Género tras el análisis de los móviles, que confirmó la relación previa. Varios allegados han explicado que ella quería poner fin a la relación y que tenía miedo. Una amiga relata que, en un concierto en Mérida, la funcionaria le confesó que temía por su vida.

Los análisis forenses y de criminalística ya son definitivos. Se hallaron restos biológicos del presunto asesino en la víctima, pero no semen, y no hay indicios de agresión sexual. Sí hay pruebas de una agresión muy violenta, y ella presentaba heridas defensivas.

Falta el arma. Los investigadores creen que el autor arrojó el cuchillo al Guadiana, pero las batidas en la zona no han dado resultado. Tampoco apareció en la casa de la víctima ni en los registros de las viviendas del presunto autor y de su padre.

Quedan pendientes algunas diligencias solicitadas por las partes. La defensa del padre pide pruebas sobre un coche que usó su hijo, vinculado a la presunta coacción para confesar. El padre asegura que su hijo tenía acceso a un revólver y a una escopeta.

Imagen generada con IA