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El Parlamento libio de Tobruk ratifica el acuerdo marítimo con Turquía y Grecia lo rechaza

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El Parlamento libio con sede en Tobruk aprobó por unanimidad un acuerdo de derechos marítimos con Turquía que llevaba años estancado. Grecia lo considera «ilegal, nulo y sin efecto» porque el corredor proyectado ignora sus islas.

La votación se celebró el martes 20 de octubre de 2026 y el resultado fue unánime. Turquía había alcanzado el entendimiento en 2019 con el Gobierno de unidad nacional reconocido por la ONU y establecido en el oeste de Libia, un país dividido tras una larga guerra civil. Sin embargo, las autoridades del este bloquearon durante años la ratificación. Ahora ese mismo sector ha despejado el camino para que el texto entre en vigor, y el Ministerio de Exteriores turco ha celebrado la decisión.

El acuerdo prevé un corredor económico marítimo directo entre la costa sur de Turquía y la costa norte de Libia. En esa zona se han descubierto en los últimos años importantes yacimientos de petróleo y gas. Según algunas estimaciones, bajo el lecho marino podrían existir reservas de gas natural valoradas en varios cientos de miles de millones de dólares. Ankara y Libia quieren garantizar sus derechos económicos sobre esos recursos y explotarlos de forma conjunta.

El corredor ignora islas griegas cercanas como Creta, Kárpatos o Rodas. Atenas sostiene que posee una amplia zona económica exclusiva alrededor de ellas. A través de X, el Ministerio griego de Asuntos Exteriores expresó su rechazo categórico: «Esta decisión no cambia nada: ¡el memorando sigue siendo ilegal, nulo y sin efecto!».

Grecia se apoya en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, cuyo artículo 121 reconoce zona económica exclusiva a las islas habitables que permitan una vida económica propia. Según Atenas, eso incluye a Creta, Rodas o Lesbos. Ankara replica que la geografía del Mediterráneo es especial: si cada pequeña isla griega frente a su costa, además de Chipre, tuviera zona completa, Turquía quedaría en gran medida aislada del mar abierto. Turquía nunca firmó la convención y no está dispuesta a llevar la disputa a un tribunal arbitral de la ONU.

La relación de Ankara con el este de Libia ha cambiado desde 2019, cuando intervino militarmente en apoyo del Gobierno de Trípoli y frenó la ofensiva del general Jalifa Hafter. Hoy mantiene buenas relaciones con ambos bandos. Empresas constructoras turcas han logrado contratos multimillonarios para la reconstrucción del país, y Turquía suministra armamento y entrenamiento a las fuerzas de Hafter, con lo que reduce la influencia de Egipto y Rusia en el este libio.

El pacto puede aumentar las tensiones en el Mediterráneo oriental si Turquía y Libia empiezan a explotar los yacimientos en aguas disputadas. También amenaza el gasoducto EastMed, aún en planificación, que llevaría gas de Israel y Chipre a Europa a través de Grecia y que la UE respalda. A largo plazo podrían consolidarse dos bloques rivales: Turquía y Libia por un lado, y por otro Grecia, Chipre, Egipto e Israel, con apoyo de la UE.