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España

Policías critican la pasividad del Gobierno ante los radicales antes del 29-N

Agentes de la Policía Nacional en España

Agentes de la Policía Nacional se preparan para un «otoño caliente» durante la campaña y reprochan a los delegados del Gobierno que no actúen con firmeza. Los servicios de Información vigilan a grupos radicales de izquierda y de derecha que podrían intentar reventar actos electorales.

Fuentes policiales señalan que la Policía Nacional afronta la campaña electoral con un abanico de grupos radicales dispuestos a ganar visibilidad a través de actos violentos. Los agentes denuncian que algunos sectores de la izquierda emplean esta violencia como herramienta de confrontación política y de desgaste de sus adversarios, y critican que los delegados del Gobierno no hagan lo suficiente para atajar las agresiones.

Los servicios de Información llevan semanas monitorizando a los líderes de estos movimientos. Según las fuentes policiales, esos grupos tienen en el punto de mira la agenda de mítines y eventos de los partidos y difunden mensajes de odio para captar nuevos integrantes. Los agentes vigilan también los foros de Telegram donde se organizan y comparten datos con las unidades que investigan a los ultras del fútbol.

Los policías citan como referencias la acampada de la Puerta del Sol, que concentró a colectivos de extrema izquierda, y los disturbios en los actos de Vox en Galicia, donde había integrantes de los Riazor Blues. En la Puerta del Sol, el 12 de octubre, miembros de Núcleo Nacional intentaron confrontar con los acampados, y hubo arrestos de radicales de izquierda y de derecha. Los expertos aprecian un patrón común: organizaciones que buscan notoriedad con sus actos ilícitos, aunque algunos de sus miembros acaben detenidos.

Núcleo Nacional convoca el 7 de noviembre una manifestación «contra el Gobierno traidor» por el centro de Madrid, con el lema «Es hora de tomar las calles». Por su parte, el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, vinculado a la izquierda radical, organiza un taller de «agitación y protesta» con lecciones sobre «ropa para la revuelta» y «resistencia no violenta». Los agentes investigan a los miembros de ambas entidades ante la sospecha de que quieran reventar actos de campaña.

Jupol, sindicato de la Policía Nacional, lleva tiempo advirtiendo de ese «otoño caliente». Distingue entre los grupos violentos que actúan por libre y los movimientos sindicales y asociativos cuyas movilizaciones, a su juicio, algunos sectores políticos instrumentalizan. Cree que los episodios de la Universidad Complutense de Madrid y de La Coruña muestran su capacidad para provocar graves alteraciones del orden público y enfrentarse a los agentes. Añade que son grupos muy autónomos y difíciles de controlar por los partidos que quieran sacar rédito de ellos.

El sindicato alerta de la «normalización de un discurso buenista por parte de determinados políticos que evitan condenar con claridad la violencia o terminan blanqueándola cuando procede de grupos afines». Señala que justificar esos comportamientos y culpar a la Policía alimenta una «espiral de radicalización». Pone como referencia la violencia urbana en Francia y recuerda que en La Coruña se lanzaron fuegos artificiales contra los agentes, un método propio de los enfrentamientos callejeros franceses.

Imagen generada con IA