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La Seguridad del Estado cubana amenaza con prisión al periodista Adelth Bonne Gamboa

Bandera de Cuba, país cuya Seguridad del Estado amenazó al periodista Adelth Bonne Gamboa

Agentes interrogaron en La Habana al colaborador de CubaNet y le advirtieron de cárcel y arresto domiciliario si sigue informando. El periodista quedó en libertad tras la comparecencia.

Adelth Bonne Gamboa, comunicador formado como instructor de arte, compareció este martes ante agentes en la estación de la Policía Nacional Revolucionaria de Aguilera, en el municipio habanero de Diez de Octubre. Según su propio relato, los funcionarios le dijeron que su colaboración con CubaNet equivale a «mercenarismo» y que podría enfrentarse a una condena de entre dos y diez años por un supuesto delito de «propaganda contra el orden constitucional».

«Yo les dije que no iba a salir de CubaNet y me respondieron que eso era mercenarismo y que estaba cometiendo un delito gravísimo», afirmó el periodista en un audio enviado al medio. Añadió que los agentes le anunciaron una nueva notificación en su domicilio y una posterior citación oficial en otra unidad policial, con la intención de mantenerlo confinado en casa. «Me dijeron que me fuera buscando a alguien que me hiciera mis mandados y mis cosas porque de mi casa no iba a poder salir», contó.

La citación, entregada por el Ministerio del Interior, le exigía presentarse el 20 de octubre a las 9:00 para una «entrevista» y advertía de que no acudir podía suponer un delito de desobediencia o una multa de entre 100 y 300 cuotas. Bonne Gamboa relató que en la sala había un agente identificado como «Rodrigo», un hombre presentado como psicólogo y un funcionario uniformado al que no pudo reconocer. Le mostraron varios documentos, pero no firmó ninguno.

La víspera, el periodista había denunciado en Facebook que «Rodrigo» intentó citarlo primero por teléfono y luego en su vivienda. Él rechazó las convocatorias verbales y exigió una citación formal, que el agente acabó llevándole. Antes de entrar, publicó un vídeo en el que habló de un «interrogatorio, no entrevista» y responsabilizó a la Seguridad del Estado y al Gobierno cubano de lo que pudiera ocurrirle. En una segunda grabación, hecha a las 9:16, dijo: «No estoy cometiendo ningún delito, ni soy ningún delincuente».

Ya en libertad, describió en Facebook un interrogatorio marcado por las amenazas y por un apagón en la zona. Explicó que se encontraba físicamente indispuesto y que la falta de electricidad e internet dificultaba el envío de sus materiales. El Observatorio de Derechos Culturales emitió una alerta y pidió proteger su integridad física y su libertad.

La advertencia de los agentes no coincide con la ley. El artículo 124 de la Ley 151/2022, Código Penal, fija penas de tres a ocho años de prisión por «propaganda contra el orden constitucional» y las eleva a entre cuatro y diez años cuando se usan redes sociales u otros medios de comunicación. El Centro de Información Legal Cubalex advirtió de que la amplitud de este delito permite perseguir expresiones críticas y publicaciones en redes sociales.

Imagen generada con IA