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Rusia golpea casi a diario con drones el oeste de Ucrania, zona de refugio

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Los drones de propulsión a reacción alcanzan cinco regiones occidentales que desde 2022 acogen a millones de desplazados. Moscú ya no limita sus ataques al frente y a las grandes ciudades.

Durante cuatro días consecutivos han sonado las sirenas antiaéreas en Leópolis, a unos 70 kilómetros de Polonia, y los drones han dañado almacenes y viviendas en sus afueras. La Fuerza Aérea ucraniana interceptó 36 drones de propulsión a reacción sobre las regiones occidentales entre la jornada del domingo y la madrugada del lunes 19 de octubre. Volinia, Rivne, Ternopil, Jmelnitski e Ivano-Frankivsk reciben impactos casi a diario y, en algunas localidades, los de estas semanas son los primeros de la guerra.

El más letal fue el del 14 de octubre en Lutsk, capital de Volinia: murieron seis personas y 13 resultaron heridas, entre ellas un niño, según el Servicio de Emergencias. Los restos de un dron alcanzaron un almacén mayorista y un edificio residencial de nueve plantas. Un día antes, otro dron había herido a 30 personas en la Universidad Estatal de Humanidades de Rivne.

El 16 de octubre, unos 20 drones se dirigieron contra Volinia y dejaron 370.000 abonados sin electricidad, según el jefe de la administración militar regional, Roman Romaniuk. En Manevichi murió un empleado de una planta procesadora de bayas y ocho personas resultaron heridas. Las autoridades alertaron de un posible escape de amoníaco, y una fábrica alemana de cables para automóviles tuvo que detener su producción. Este lunes, unos 15 drones atacaron el sistema energético de Volinia y dejaron unos 68.000 hogares sin luz, según las autoridades locales.

El oeste ya había recibido golpes de gran escala. El 5 de octubre de 2025, Leópolis sufrió el mayor ataque contra su región desde el inicio de la guerra: 140 drones y 23 misiles, según su jefe militar, Maksym Kozytskyi. El 24 de marzo de 2026, un ataque diurno alcanzó el centro histórico de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Lo que cambia ahora es la frecuencia: ya no son episodios aislados, sino una presión sostenida. Los analistas militares la atribuyen al uso creciente de drones a reacción, más veloces que los de hélice, y a las modificaciones rusas para ampliar su alcance. Moscú no se ha pronunciado.

Los servicios de inteligencia ucranianos aseguran haber interceptado un plan ruso para destruir la infraestructura por la que el país importa electricidad desde el oeste y provocar apagones prolongados. El presidente, Volodímir Zelenski, advirtió de que Rusia pretende ampliar estas ofensivas y presiona a Bielorrusia para que le permita usar su territorio. Kiev refuerza las defensas antiaéreas en todo el país, también en el oeste.

Leópolis acaba de recibir una nueva oleada de desplazados de Kiev, que huyen de los bombardeos, como la nueva ola de ataques contra la capital, y de la perspectiva de cortes prolongados de luz y agua. Encontrar alojamiento es cada vez más difícil en Leópolis y Lutsk, y muchos se dirigen a ciudades menores y a Transcarpacia, vecina de Hungría y aún tranquila.

El miedo ya condiciona la vida cotidiana. La maestra de música Larisa Ogorodnik, de 69 años, explicó que las clases en su escuela están suspendidas varios días porque no hay un refugio adecuado para los niños. Volodímir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov, advirtió de que, si Ucrania no logra protegerse y no queda una zona segura de refugio, millones de personas podrían huir hacia los países vecinos.