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Alborotadores incendian el Ayuntamiento histórico de Limoges durante las protestas en Francia

Policía francesa durante los disturbios de las protestas en Francia

El fuego ha derrumbado la cubierta del edificio, de 1883 y declarado monumento histórico en 1975, y ha destruido buena parte de su estructura. Ocurre en la cuarta semana de movilizaciones por el coste de la vida.

El prefecto local, Maurice Barate, describió así los daños: «El tejado se ha derrumbado sobre las plantas inferiores, salvo en el ala oeste, y dos tercios de la fachada exterior ya han desaparecido». Calificó el incendio de «acto deliberado de hooligans» y de «catástrofe para el patrimonio». El edificio, de 143 años, quedó «en gran parte perdido». Los alborotadores habían entrado en el inmueble para protestar contra el «alto coste de la vida». La torre del Ayuntamiento también perdió su cubierta.

El incendio se produjo el sábado, en la cuarta semana de protestas y choques violentos contra el Gobierno en Francia. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó de unas 400 detenciones ese día, con más de medio millón de personas en más de un centenar de marchas por todo el país. Según el ministro, grupos enmascarados intentaron además entrar en los ayuntamientos de Lille y Calais y en una comisaría de Brest. También hubo violencia en Rennes, Toulouse, Montpellier y Grenoble, entre otras ciudades.

En París, la policía empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a grupos violentos en la plaza de la República. Personas encapuchadas y con máscaras lanzaron petardos y otros objetos contra los agentes. Aunque muchas manifestaciones transcurrieron sin violencia, otras derivaron en disturbios. Nuñez responsabilizó de la violencia a «grupos de extrema izquierda extremadamente violentos y radicales».

El presidente saliente, Emmanuel Macron, escribió en redes sociales: «No hay lugar para la violencia en nuestra república». Añadió que quienes «han roto, atacado las prefecturas y los comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados». También expresó el apoyo de la Nación a las fuerzas de seguridad, «garantes del derecho a manifestarse», y prometió unidad frente a «los sembradores del caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impedir que quienes expresan pacíficamente sus reivindicaciones puedan hacerlo».

Como informó HerQles, los disturbios y saqueos han marcado ya varias jornadas de protesta contra la vida cara en distintas ciudades francesas.

Imagen generada con IA