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Hispanoamérica

México pide a EE. UU. que ningún coche pague más de un 15 % de arancel

Bandera de México, país que pide rebajar el arancel automotriz de EE. UU.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, plantea alinear el gravamen a los vehículos mexicanos con el que negoció Corea del Sur. El objetivo es suavizar el efecto de la tarifa del 25 % sobre un sector clave.

El Gobierno de México presiona a Washington para que el arancel que grava a su industria automotriz quede en un nivel similar al que paga Corea del Sur. Lo explicó el viernes el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante una comparecencia en la Cámara de Diputados.

«Lo que estamos planteando es que se alineen los aranceles, o sea que nadie pague más del 15 %», afirmó Ebrard.

La Administración de Donald Trump impuso el año pasado una tarifa del 25 % a los automóviles importados, también a los fabricados en México. Seúl logró después negociar con Washington una rebaja hasta el 15 %, lo que le da ventaja frente a las fábricas mexicanas. Estas, además, deben cumplir estrictas reglas de origen, con una cuota obligatoria de componentes estadounidenses.

El peso del sector es considerable. México destina el 80 % de sus exportaciones a Estados Unidos y el comercio bilateral superó el año pasado los 872.000 millones de dólares. De esa cifra, 151.677 millones correspondieron a exportaciones automotrices mexicanas.

La industria matiza el impacto real de la medida. Los componentes estadounidenses incorporados al vehículo final fabricado en México no pagan aranceles, de modo que el gravamen efectivo ronda, según sus cálculos, entre el 10 % y el 12 %. Algunas piezas de los autos fabricados en Norteamérica cruzan hasta nueve veces las fronteras de los tres países, reflejo de la integración de la cadena productiva.

La petición se enmarca en la incertidumbre sobre el T-MEC, el tratado que México comparte con Estados Unidos y Canadá. En julio, el Gobierno de Trump rechazó extender su vigencia durante 16 años por inconformidades con el acuerdo. Eso obliga a los tres países a revisarlo cada año hasta 2036, fecha en que podría quedar disuelto.

Ebrard señaló que el objetivo de México este año es agotar todas las observaciones planteadas por Washington para facilitar esas revisiones anuales. La meta, añadió, es mantener la mayor parte del comercio con Estados Unidos «sin afectaciones directas», asegurar la continuidad del tratado e incluso «reinstalar» la extensión original de 16 años.

Imagen generada con IA