El nuevo Congreso de Brasil prepara un juicio político contra el juez Alexandre de Moraes
17 Oct 2026, 02:02
Los aliados de Jair Bolsonaro, que dominaron las legislativas de este mes, impulsan la destitución del magistrado que condenó al expresidente. El próximo presidente podrá nombrar al menos a cuatro de los once jueces del Supremo Tribunal Federal.
Los aliados de Jair Bolsonaro, que ganaron con claridad las elecciones legislativas de este mes, quieren ampliar su agenda de derecha y han puesto en el punto de mira al Supremo Tribunal Federal. Más de una decena de expertos y funcionarios del Senado y del propio tribunal describen un plan inédito: el juicio político contra Alexandre de Moraes, el magistrado que ordenó el arresto y la condena del expresidente por golpismo. Sería una escalada del Poder Legislativo frente a un Poder Judicial fortalecido, en un pulso que dura años.
Todo depende también de la segunda vuelta del 25 de octubre. Si el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente, derrota al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, como sugieren ahora las encuestas, un tribunal debilitado supondría un control menos sobre su gobierno. El próximo presidente podrá nombrar al menos a cuatro de los once jueces: una vacante ya existente y los reemplazos de tres magistrados que alcanzarán la edad de retiro obligatoria, 75 años, antes de que termine el mandato.
Jair Bolsonaro nombró a dos jueces. Si su hijo gana, la familia podría controlar la mayoría del tribunal hacia 2031, cuando terminaría su eventual mandato, y destituir a Moraes, de 57 años, aceleraría ese escenario. El proceso exige el respaldo de dos tercios del Senado.
“Si Flavio gana, el próximo gobierno y el Senado pueden remodelar la mayoría del tribunal de once miembros, lo que significa definir, literalmente, el equilibrio de poder en la democracia brasileña durante una generación”, afirmó Bruna Santos, directora del Programa Brasil del Diálogo Interamericano.
El tribunal frenó buena parte de la agenda de Bolsonaro durante su presidencia, entre 2019 y 2023: las iniciativas para debilitar protecciones ambientales, flexibilizar las restricciones sanitarias durante la pandemia y facilitar la compra de armas. Hoy sigue conteniendo parte de la legislación de derecha más dura y fija en la práctica políticas que van de los derechos indígenas a la regulación de internet.
Bolsonaro permanece detenido desde noviembre por planear un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula. Moraes, que instruye esa causa, es una de las figuras más polarizantes del país. Donald Trump calificó el caso de “cacería de brujas” y sancionó brevemente al juez en 2025. Elon Musk lo acusó de censura y autoritarismo cuando ordenó suspender X en Brasil en 2024, después de que la plataforma desconociera órdenes judiciales.
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