EE. UU. estudia emplear la bomba MOAB contra instalaciones energéticas y nucleares de Irán
15 Oct 2026, 07:17
Los planes militares estadounidenses contemplan usar la mayor bomba no nuclear del arsenal si Donald Trump ordena reanudar los combates contra Irán. Varios funcionarios dudan de que el arma permita alcanzar los objetivos de Washington.
El Ejército de EE. UU. ha elaborado nuevos planes de ataque que incluyen el posible uso de la GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast, conocida como la «madre de todas las bombas», contra infraestructuras energéticas y sitios nucleares iraníes. Así lo reveló la cadena CNN el miércoles, citando a varios funcionarios estadounidenses al tanto de los preparativos.
Según esa información, Trump ha ordenado a los militares preparar opciones adicionales de ataque contra objetivos iraníes, entre ellos instalaciones vinculadas al programa nuclear del país. Los planes podrían activarse antes o después de las elecciones legislativas de mitad de mandato si el presidente decide reanudar las operaciones de combate a gran escala.
Una fuente conocedora de la planificación militar indicó que los ataques podrían producirse antes de una retirada de las fuerzas estadounidenses del área de responsabilidad del Mando Central. Eso permitiría a la Administración lanzar más ofensivas antes de declarar la victoria y retirarse. Una segunda fuente afirmó que los planes contra sitios nucleares, entre ellos una presunta instalación subterránea en Pickaxe Mountain, incluyen de forma explícita el posible despliegue de la MOAB.
Trump ha amenazado en varias ocasiones con atacar Pickaxe Mountain, donde Washington e Israel creen que Irán guarda componentes de su programa nuclear. El presidente sostiene que impedir que Teherán obtenga un arma nuclear sigue siendo un objetivo central de la campaña estadounidense.
Un funcionario estadounidense señaló que los planificadores militares preparan de forma rutinaria un abanico de opciones para los responsables políticos, desde operaciones de menor intensidad hasta ataques más potentes contra objetivos muy fortificados.
La eficacia de la MOAB contra instalaciones enterradas a gran profundidad es dudosa. La bomba, guiada por GPS, puede arrasar una superficie equivalente a unas nueve manzanas urbanas, pero no está diseñada para penetrar a fondo bajo tierra. Las fuentes consultadas creen que le costaría destruir instalaciones protegidas por gruesas capas de granito y otras defensas. «La MOAB es un arma de tipo operación de información masiva, ideal para despejar grandes áreas, pero no mucho más», dijo una de ellas.
Su empleo podría provocar una destrucción extensa en el punto de impacto. Su amplio radio de explosión podría además suscitar preocupación por las víctimas civiles, sobre todo si los ataques alcanzaran infraestructuras energéticas próximas a zonas pobladas. Pese a estas limitaciones, los responsables estadounidenses habrían valorado el posible efecto psicológico del arma dentro de las opciones militares de la Administración. Una fuente añadió que el presidente podría afrontar presiones para actuar de nuevo contra Irán, aunque no está claro que más ataques obliguen a Teherán a aceptar las exigencias de Washington.
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