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Varios dominicanos denuncian que fueron reclutados con engaños y enviados al frente ruso

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Un grupo de dominicanos asegura que viajó a Europa del Este con ofertas de empleo civil y acabó armado en primera línea de la guerra en Ucrania. Piden a su Gobierno que los repatríe.

Los afectados, a los que se les ofrecieron puestos de electricistas, soldadores y choferes, relatan en audios grabados desde campamentos y zonas de combate que al llegar a territorio ruso les retiraron los documentos, les entregaron armas y los llevaron a primera línea. Entre las voces figuran Juan Carlos de la Cruz, Francis Campusano y Michael Enrique Campuzano.

De la Cruz, electricista, sostiene que la oferta contemplaba solo trabajos de reconstrucción en zonas despobladas. «Nosotros no vinimos a la área de pelear, sino al área de reconstrucción de los lugares que van despoblando», afirma. Según los testimonios, los reclutas fueron trasladados a instalaciones clandestinas, entre ellas el sótano de un hotel en Rusia. Allí les confiscaron los pasaportes y les obligaron a firmar documentos redactados íntegramente en ruso.

Los dominicanos aseguran que las redes de reclutamiento les prometieron más de 3.500 dólares al mes, pero que solo cobran unos 39.980 rublos. De la Cruz denuncia además que no están registrados ante el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa y que la estructura que los contrató es una entidad privada de reclutamiento, lo que los deja en un limbo legal.

El mismo De la Cruz sostiene que, si mueren pronto, a la empresa reclutadora le resulta más fácil cobrar la recompensa del ministerio, porque no habrá familia que reclame el cuerpo ni los beneficios. «Nosotros no somos héroes, lo que somos es mercenarios que nos mandan adelante para abrir el frente», denuncia.

Campuzano, natural de Piedra Blanca (Haina), viajó con la promesa de trabajar como chofer y aparece en los audios con casco, chaleco y fusil de asalto. Él y sus compañeros afirman que les quemaron el equipaje y la ropa civil para «no dejar huellas». También cuentan que caminan más de 12 kilómetros al día y que su comida se reduce a un pan y un té. Campusano, soldador residente en Bajos de Haina, lanzó su súplica tras recibir la insignia militar de despliegue.

Los afectados piden ayuda al presidente de la República Dominicana, al canciller y al Ministerio de Defensa. De la Cruz se