El partido próximo a Mohamed VI, el PAM, ha alcanzado un acuerdo con otras tres formaciones para formar Gobierno en Marruecos. La nueva primera ministra, Fatima Ezzahra El Mansouri, primera mujer al frente del Ejecutivo, contará con una mayoría de 207 de los 395 escaños del Parlamento.
El nuevo Gobierno afronta importantes retos: el desempleo juvenil, las carencias en sanidad y educación y la preparación del Mundial de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal y del que pretende hacerse con la final a pesar de la crisis económica que sufre su población. La baja participación electoral, del 38,08 %, refleja el distanciamiento de parte de la población de la política, mientras Mohamed VI mantiene amplias competencias en asuntos estratégicos.
Fundado en 2008, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) mantiene una estrecha relación con el entorno de Mohamed VI. Entre sus impulsores se encuentra Fouad Ali El Himma, antiguo compañero de colegio del monarca y uno de sus principales asesores. Desde su creación, la formación se ha posicionado como una alternativa al islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que logró recuperar parte de su apoyo electoral y obtuvo 54 escaños en los últimos comicios.
Las elecciones estuvieron marcadas por una participación de solo el 38,08 %, la cifra más baja desde 2007, un dato que evidencia el distanciamiento de una parte de la ciudadanía respecto a las instituciones políticas.
El nuevo Ejecutivo deberá afrontar importantes desafíos económicos y sociales, entre ellos la organización del Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos celebrará junto a España y Portugal. El país prevé destinar alrededor de 20.000 millones de dólares a inversiones relacionadas con el torneo.
Otro de los principales retos será responder al descontento de los jóvenes, especialmente por las dificultades para acceder al mercado laboral y las deficiencias de los servicios públicos de educación y sanidad. Estas reivindicaciones estuvieron detrás de las protestas juveniles de 2025. Además, la cooperación migratoria con España seguirá siendo una cuestión relevante, especialmente tras la crisis registrada en Ceuta.
Pese a la llegada de un nuevo Gobierno, no se prevén cambios sustanciales en la orientación política de Marruecos. Mohamed VI mantiene amplias competencias en áreas estratégicas como la defensa y la política exterior. La coalición tendrá que avanzar en su programa de reformas y responder a las demandas sociales, al tiempo que afronta los compromisos internacionales y los preparativos de uno de los principales acontecimientos deportivos de los próximos años.
