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Sydney Sweeney multiplica su fortuna aprovechando la cancelación feminista

Todos los titulares hablan de los 200.000 seguidores que perdió Sweeney en dos días, pero no explican que previamente había ganado 50.000 gracias a su campaña publicitaria y que posteriormente recuperó más de 102.000 seguidores en tan solo 48 horas según los análisis de Social Blade.

Pero más allá de los seguidores lo que logró Sydney Sweeney fue un dominio absoluto de la conversación global durante varios días: Al no ser una modelo a sueldo, lo que Sweeney realmente buscaba es valor corporativo. El anuncio acumuló más de 42 millones de reproducciones en Instagram en pocos días y ese nivel de viralidad provocó que la aplicación Novig escalara verticalmente desde el puesto 50 hasta el puesto 11 en el ranking de apps de deportes de la App Store.

El interés de búsqueda de Novig superó al de competidores gigantes como Kalshi o Polymarket (pese a que este último lanzó un anuncio con LeBron James al mismo tiempo).

Millones en plusvalías personales

Como accionista directa «equity holder» en la cap table de Novig, esta tracción aumenta la valoración comercial de la startup (estimada previamente en 500 millones de dólares), lo que se traduce en millones de dólares en plusvalías para su fortuna personal.

Además, Sweeney se consolidó como la celebridad más buscada de la semana en internet. Según métricas de Google Trends, las búsquedas sobre la actriz y su anuncio superaron en volumen a temas de agenda global como Donald Trump o las tensiones de guerra en Irán. Es decir: consiguió ser más relevante que la persona más relevante del planeta (Trump).

Provocación estructurada como estrategia

Mientras el feminismo cree que está ganando la batalla del relato, lo que realmente está sucediendo es que Sweeney está multiplicando su fortuna aplicando la fórmula de mantenerse en el centro de atención a través de la provocación estructurada. Ya lo hizo en 2025 con su polémica campaña de American Eagle (donde jugaba con el doble sentido de «genes/jeans»), la cual también recibió duras críticas pero terminó disparando las ventas de la empresa y la relevancia de la actriz.

Ahora, con Novig demostró nuevamente que el debate público solo expande su alcance comercial.