La OTAN y Estados Unidos consolidan a Marruecos como el eje militar estratégico para el norte de África.
2 Sep 2026
Estados Unidos y la OTAN arman e instruyen a Marruecos frente a nuestras fronteras mientras España pierde todo el peso geopolítico.
La Alianza Atlántica y la administración estadounidense han dado un paso definitivo para afianzar el peso geoestratégico de Marruecos en el tablero de seguridad internacional. El reino alauí acogerá entre finales de 2026 y comienzos de 2027 una sesión clave del Programa de Mejora de la Educación de Defensa, el mecanismo de la OTAN concebido para instruir, profesionalizar y homologar las capacidades operativas de los ejércitos socios en el continente africano.
Este respaldo institucional por parte de Bruselas se integra con los planes bilaterales que Rabat mantiene con el mando militar de Estados Unidos para África (AFRICOM). Ambas potencias desarrollan en la provincia de Tan-Tan, situada a escasa distancia de las costas de las Islas Canarias, un gran centro multinacional de entrenamiento militar. La base proyectada albergará polígonos multidisciplinares para maniobras tácticas, un centro avanzado de innovación bélica y una academia especializada en la operación y neutralización de sistemas aéreos no tripulados.
La elección de Tan-Tan consolida una zona que ya sirve de epicentro para los ejercicios African Lion, las mayores maniobras militares conjuntas que Washington y las Fuerzas Armadas Reales marroquíes coordinan de forma anual en el norte del continente. Con estas nuevas instalaciones permanentes, el Pentágono busca asegurar una base de despliegue rápido y adiestramiento continuo frente a la inestabilidad en el Sahel, la presencia de grupos insurgentes y la creciente penetración rusa en la franja subsahariana.
El reconocimiento como polo de instrucción de la OTAN ratifica a Rabat en su estatus de «aliado principal no OTAN» de la Casa Blanca, otorgándole ventajas directas en transferencias de tecnología de defensa y adquisiciones de armamento de última generación. Esta posición de fuerza militar en el Magreb contrasta con el repliegue estratégico de España en su frontera sur y las continuas concesiones diplomáticas del Ejecutivo de Pedro Sánchez ante las demandas alauíes.
