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El abogado de Angrois acusa al Gobierno de culpar al controlador de Urda

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Manuel Alonso Ferrezuelo, que representó a las víctimas de Angrois, ve en la respuesta oficial al accidente de Urda el mismo patrón de 2013. Cree que se busca proteger a Adif señalando a un trabajador.

Ferrezuelo cuestiona que el horizonte judicial de la tragedia de Urda quede reducido al controlador de Adif cuyas instrucciones se oyen en las grabaciones difundidas tras el accidente. Su advertencia es doble: investigar al trabajador no equivale a condenarlo, y examinar su actuación no permite dejar fuera los sistemas de seguridad.

El accidente del 28 de octubre en Urda (Toledo) ha dejado de momento 69 fallecidos. Un AVE de Renfe alcanzó a un Iryo que estaba detenido tras un fallo en el sistema de seguridad LZB. En la primera rueda de prensa, el ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntó el «fallo humano» como una de las explicaciones más plausibles. Después se filtraron audios de los controladores desde Atocha. En ellos, al parecer, uno de los operarios ordenó al tren de Renfe seguir con «marcha normal» en lugar de marcha a la vista, algo que habría evitado la colisión.

El letrado considera «lamentable» el señalamiento al operario. «Lo que se ha intentado es hacer un cortafuegos entre esa persona y Adif y jugársela toda a un error humano de esa persona», afirma. Recuerda que en Angrois, a su juicio, el Gobierno «hizo lo mismo que parece que han hecho aquí: entregar al maquinista, que era de Renfe, para salvaguardar la responsabilidad de la empresa». Ahora cree que se quiere evitar una condena contra Adif. Sostiene además que la dimisión de Puente demuestra que la sociedad no ha aceptado esa explicación, algo que ya había reclamado Frente Amplio.

Ferrezuelo prevé que el controlador sea citado a declarar como investigado, aunque considera prematuro hacerlo. A su juicio, el juez instructor debería esperar al primer atestado de la Guardia Civil, a las cajas negras y a escuchar los audios completos.

Para la defensa del operario aconseja un abogado lo más independiente posible, ya que lo habitual es recurrir a los del sindicato, y el respaldo de sus compañeros. Opina que un accidente de esta magnitud no puede deberse solo a un error humano, y que la defensa debería centrarse en los sistemas de seguridad: si funcionaban y qué instrucciones había para un fallo del LZB. Recuerda que en Angrois, aunque los sistemas fallaron, el maquinista conocía el límite de velocidad que se saltó, y por eso hubo sentencia condenatoria. En el caso del controlador de Urda dice desconocer si existe una infracción por su parte.