Urda despide a las víctimas del accidente ferroviario con una misa funeral
31 Oct 2026, 13:43
La iglesia parroquial de San Juan Bautista ha acogido el funeral, presidido por el arzobispo de Toledo y con la presencia de Emiliano García-Page. Los vecinos, conmocionados tres días después, admiten que ahora son ellos quienes necesitan apoyo.
Urda amaneció este sábado con niebla y en silencio. El municipio toledano, a unos ocho kilómetros del lugar del siniestro, se preparaba para despedir a las víctimas. A las doce del mediodía comenzó en la iglesia parroquial de San Juan Bautista la misa funeral, oficiada por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves. Entre las autoridades presentes estaba el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Como informó HerQles, el Cristo de Urda estaba llamado a presidir el acto. Durante la celebración el sol terminó abriéndose paso, pero el dolor sigue instalado entre los cerca de 2.500 habitantes de la localidad. Han pasado tres días desde el accidente y muchos no logran asimilar que la tragedia haya ocurrido tan cerca de sus casas. Lamentan, además, que su pueblo pueda quedar asociado a esta desgracia.
Urda arrastra también las secuelas de las fuertes inundaciones de hace unas semanas, cuando cayeron unos 140 litros por metro cuadrado en hora y media y el barro cubrió buena parte del municipio.
A las puertas del templo, el alcalde, Manuel Galán, describió el ánimo de sus vecinos: «El pueblo está muy dolorido, está muy dañado psicológicamente». Pidió que los heridos que siguen ingresados se recuperen pronto y regresen con sus familias. Dijo no recordar una situación así y se declaró orgulloso de la respuesta solidaria de los vecinos desde el primer momento. Añadió que ahora también necesitan ayuda: «La gente que ha visto en primera persona ese dolor necesita también que les acompañen a pasarlo».
Magdalena, voluntaria que colaboró en la organización del funeral, notó el mismo cambio: «Casi peor que al principio, porque al principio era ayudar, ayudar, ayudar». Con la marcha de los equipos de emergencia y de los periodistas, explicó, llega el momento de quedarse a solas con lo ocurrido: «A partir de hoy ya nos quedamos solos y esto ya va a ser para nosotros». Confía en que la misa aporte «paz». Le duele que Urda se haga famosa por el accidente, cuando el pueblo es conocido por su Cristo, una devoción que forma parte de su identidad.
Angelines y Beatriz, de la cofradía del Cristo de Urda, se aferran a la fe para encontrar consuelo. «Han muerto 69 personas y lo sentimos muchísimo, pero podían haber muerto 500», reflexionaron. Los vecinos afrontan ahora la tarea de recuperar la normalidad y convivir con el recuerdo de lo sucedido.
