El presidente de la Asamblea General suspendió brevemente el debate sobre el embargo a Cuba tras un cruce de gritos entre Mike Waltz y Bruno Rodríguez. La delegación cubana golpeó las mesas y reclamó que se retirara la palabra al representante estadounidense.
El debate de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo estadounidense a Cuba se interrumpió este martes en Nueva York. El presidente del órgano, Khalilur Rahman, suspendió la sesión después de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, protagonizaran un duro enfrentamiento.
La tensión estalló durante la intervención de Waltz. La delegación cubana pidió una moción de orden, lo interrumpió varias veces y golpeó las mesas de su puesto. Varios de sus miembros dejaron sus asientos y se acercaron a la tribuna para exigir que se retirara la palabra al diplomático estadounidense. «Estamos en los Estados Unidos de América, y aquí nadie me va a intimidar como intimidan a los presos políticos. ¡Retrocedan!», gritó Waltz. Rodríguez se aproximó al podio y Waltz insistió: «Esto no es La Habana». También respondió: «Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme».
Minutos antes, Waltz había acusado a Fidel Castro de confiscar los bienes de generaciones de cubanos y de enviar a «miles de homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros» a campos de concentración.
Rodríguez reclamaba la palabra por una cuestión de orden, al amparo del artículo 71 del reglamento de la Asamblea General. Esa norma permite interrumpir a un orador para exigir que se cumpla el procedimiento, pero no abarca el fondo del asunto. Rahman pidió a las delegaciones que dejaran terminar a quien estuviera hablando antes de reclamar ese derecho. Waltz leyó el artículo en voz alta y replicó: «La realidad es que no le gusta el fondo de lo que está escuchando. No le gustan las verdades duras. Y puede venir a intimidar todo lo que quiera».
El canciller cubano llegó a gritar «mentiroso» al embajador estadounidense. Ante la imposibilidad de continuar con normalidad, Rahman suspendió la sesión y pidió a los delegados que volvieran a sus asientos. Antes de reanudarla dio la palabra a Rodríguez, que acusó a Waltz de mentir y de ofender la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba.
Al retomar su discurso, Waltz mostró fotografías que, según él, ilustraban el contraste entre las condiciones de vida de la población cubana y los lujos de la familia Castro y del mandatario Miguel Díaz-Canel: residencias privadas, viajes, coches y yates de lujo, relojes caros y ropa de marca. «No hay nada de malo con estos lujos a menos que su familia haya pasado casi siete décadas negando esas mismas oportunidades a todos los demás», afirmó. Añadió que millones de cubanos han arriesgado su vida para huir de la isla, muchos en balsas por el Estrecho de la Florida.
Rodríguez volvió a interrumpirlo y pidió que se llamara al orden al «mentiroso» representante estadounidense. También agradeció con ironía la publicidad a los destinos turísticos cubanos y reclamó que se permitiera a los estadounidenses viajar libremente a la isla.
