El hijo de ‘Txapote’ milita en Jardun, el colectivo abertzale violento investigado por terrorismo
23 Oct 2026, 01:32
Las fuerzas de seguridad sitúan a Aretx García Gallastegi, de 24 años, entre los militantes de Jardun, coordinadora que calculan en entre 200 y 300 personas. Dos de sus miembros están en prisión provisional por pertenencia a organización terrorista.
Aretx García Gallastegi, hijo de los etarras Francisco Javier García Gaztelu, alias ‘Txapote’, e Irantzu Gallastegi, alias ‘Amaia’, figura entre los militantes de Jardun, según publica El Mundo. Nació en 2002 en el Hospital Universitario de Getafe, fruto de un vis a vis en la cárcel, y se presenta como abogado. Consta como admitido en la prueba de acceso a la abogacía de este año.
Jardun está monitorizada desde hace años por distintos cuerpos policiales y se la encuadra en la facción más radical y violenta de los grupos disidentes surgidos en 2011 contra el abandono de las armas por parte de ETA. Las fuerzas de seguridad identifican a cuatro de sus integrantes como «las más preocupantes». Su caso está ahora en manos del juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña, que ya envió a prisión a dos de sus miembros, como informó HerQles.
‘Txapote’ cumple condena en Álava, con salida prevista en 2031 y penas superiores a 500 años por asesinatos como los de Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa y José Luis López de Lacalle. Se ha apartado de la línea de Arnaldo Otegi y del colectivo de presos EPPK, y no accede a la semilibertad ni a las progresiones de grado que disfrutan la mayoría de sus excompañeros. En mayo de 2024 participó en una huelga de hambre de presos críticos con Otegi.
Los presuntos miembros de Jardun Aratz Bilbao, de 34 años, y Malen Grünig, de 23, ingresaron en prisión comunicada y sin fianza. La Ertzaintza los interceptó el 26 de septiembre en un control de alcoholemia con documentación encriptada y en compañía de un ciudadano irlandés vinculado a la disidencia del IRA. Fueron dejados en libertad, huyeron a Francia y el sábado se presentaron en la comisaría de Irún. Policía y Guardia Civil vigilan desde hace años los vínculos de la coordinadora con el IRA.
Según los autos judiciales, llevaban listados de guardias civiles, fotografías de vehículos posiblemente policiales, datos personales de un guardia civil destinado en Éibar y el contenido íntegro del teléfono de un policía nacional. También planos de antiguos zulos de ETA cuya ubicación nunca se ha desvelado, imágenes de entrenamientos «para la perpetración de actos violentos o contra la paz pública» y dispositivos para comunicarse sin cobertura.
Su abogado, Aratz Estonba, sostiene en la revista Argia que Bilbao afirma que el teléfono «apareció en un pueblo ocupado que fue desalojado hace cinco o seis años». Añade que los planos pertenecían a una etarra fallecida en 2024, Agurtzane Ezkerra, que se los habría entregado «hace mucho tiempo».
