El Pentágono prepara una red de espías encubiertos para su guerra económica contra China
22 Oct 2026, 09:31
El programa, todavía en fase de planificación, emplearía agentes sin cobertura oficial que se harían pasar por empresarios o trabajadores del sector privado. Su objetivo es reforzar la inteligencia estadounidense frente a China y otros rivales estratégicos.
Los agentes del nuevo programa operarían con identidades falsas y sin ningún vínculo aparente con el Gobierno de Estados Unidos. Con esa fórmula, Washington buscaría obtener información económica y estratégica mediante operaciones difíciles de relacionar con sus servicios de inteligencia. Así lo revela The Washington Post, que cita a fuentes familiarizadas con la iniciativa y que han pedido el anonimato por su carácter sensible.
Se trataría de agentes del tipo NOC (Non-Official Cover), es decir, operativos que trabajan sin cobertura diplomática ni vinculación oficial reconocida. Según esas fuentes, el programa sería un componente secreto de la campaña de guerra económica que impulsa el Pentágono.
La supervisión correría a cargo de Tom Rakusan, veterano de la CIA con 39 años de experiencia que ahora es asesor principal del subsecretario de Defensa, Steve Feinberg. Rakusan dejó la agencia en 2021. En 2017 fue subdirector de operaciones de la CIA y después encabezó la respuesta de la agencia a la injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.
En el desarrollo del proyecto participan especialistas de distintas ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses, miembros de la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad y antiguos funcionarios de la CIA. Las fuentes precisan que el programa aún no está operativo y que todavía no se ha desplegado a ningún agente bajo esta nueva estructura.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de la Administración de Donald Trump, que ha convertido la competencia económica y tecnológica en uno de los principales instrumentos de su política de seguridad nacional. En los últimos años, Washington ha recurrido a aranceles, restricciones a la exportación y el impulso de sectores industriales considerados estratégicos. También ha promovido inversiones en recursos y tecnologías críticas y acuerdos con empresas privadas para reforzar componentes esenciales de su industria de defensa.
La Casa Blanca, además, ha concedido una importancia creciente a la inteligencia económica como herramienta para anticipar los movimientos de sus competidores. De materializarse, la nueva red ampliaría las capacidades clandestinas del Pentágono en un contexto de creciente rivalidad estratégica con China.
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