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Bellvitge realiza el primer trasplante renal con robot de puerto único de Europa

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El hospital barcelonés implantó un riñón con el robot Da Vinci a través de una única incisión de siete centímetros, frente a las hasta seis de antes. Desde entonces ha practicado tres intervenciones más del mismo tipo.

La intervención se llevó a cabo con éxito en septiembre en la Unidad de Trasplante Renal del hospital y se presentó este miércoles. Hasta ahora, este tipo de trasplantes solo tenía precedentes en Estados Unidos. «Es un hito», celebró el jefe del servicio de Urología, Òscar Buisan.

La receptora es Sílvia Bribiesca, de 58 años, a quien diagnosticaron poliquistosis renal y hepática hace una década. Su función renal cayó de forma notable durante el último año y el equipo médico le propuso recibir el riñón de un donante vivo. El donante fue su marido. Bribiesca admitió que la decisión le costó, pero la tomó cuando le aseguraron que el procedimiento era seguro y que su marido tendría buena calidad de vida. Un mes y medio después, afirma estar «un 95 % recuperada de energía y de capacidad de movilidad» y califica la experiencia de «súper positiva».

El hospital incorporó en febrero el robot Da Vinci de puerto único, un sistema de última generación que reúne en un solo brazo tres instrumentos multiarticulados y un endoscopio 3D. Según Buisan, ahora se practica una incisión en el abdomen, mientras que antes se hacían cuatro para los brazos del robot y dos más para el instrumental. El urólogo sostiene que esta técnica permite una recuperación más rápida y menos dolor posoperatorio.

Francesc Vigués, impulsor del programa de trasplante renal robótico de Bellvitge, explicó que el centro realiza cada año cincuenta trasplantes robóticos de donante vivo y calcula que entre 20 y 25 podrán hacerse con el nuevo sistema. Precisó que no sirve para todos los pacientes, porque depende de la anatomía del enfermo y del riñón trasplantado. En el caso de Bribiesca y su marido, esas condiciones eran «óptimas».

Vigués aseguró que la precisión es «la misma» que con el sistema de varios puertos, aunque técnicamente es «un poco más difícil» por las diferencias en el movimiento del robot. Por eso los profesionales del centro se están formando. Bellvitge tomó como referencia la Cleveland Clinic estadounidense y acumula trescientos trasplantes renales robóticos desde que estrenó el procedimiento en 2018.

La coordinadora del programa de donante vivo, Anna Manonelles, subrayó que la «mejor opción» para los enfermos renales es recibir una donación de este tipo, sobre todo si así se evita la diálisis, como ocurrió con Bribiesca. Insistió en que son intervenciones de «mínimo riesgo» y pidió alentar a los donantes.