Las escuelas de Kiev corren al refugio cada vez que suenan las alertas aéreas
21 Oct 2026, 06:32
Los bombardeos rusos, ahora también diurnos, han convertido los refugios en parte de la rutina escolar de la capital ucraniana. Solo el 40 % de los colegios de Kiev tiene refugios con capacidad para todos sus alumnos, según el ayuntamiento.
Cuando suena la alerta aérea en la escuela primaria UMKA, situada en los suburbios de Kiev, los niños saben qué hacer. Cogen sus pequeñas mochilas y corren al refugio, y dejan atrás bicicletas, juguetes e incluso una muñeca en el patio. Los maestros recogen a los rezagados y los guían hasta la entrada. «¡Todos al refugio, rápido, rápido, rápido!», grita la directora, Valentyna Kurinna.
El riesgo es real. Pocos días antes, un dron se estrelló en ese mismo patio y estuvo a punto de alcanzar a un abuelo que se había quedado fuera mientras los niños bajaban a refugiarse. Las cámaras de seguridad lo muestran mirando al cielo y huyendo segundos antes de que la explosión incendiara el patio. Otras grabaciones, hechas en un aula vacía, muestran cómo la onda expansiva hizo saltar las ventanas, derribó sillas y esparció cristales por la sala. Moscú no se ha pronunciado sobre este episodio.
Según el relato, la capital ucraniana ya no sufre solo ataques nocturnos: ahora también se producen de día. El día de la visita a la escuela, las alertas sonaron cinco veces entre las 7:30 y las 17:00. En pocos minutos, los 130 alumnos del centro continuaban sus clases bajo tierra. «Pasamos más tiempo en el refugio que en las aulas», lamenta Kurinna.
La directora trata de evitar el pánico. «No tenemos derecho a demostrar que tenemos miedo. Debemos sonreír, abrazar a los niños y tranquilizarlos», afirma. Los docentes también calman a los padres con mensajes en los chats grupales y fotos de los niños haciendo tareas bajo tierra. Varvara, una alumna de 11 años, cuenta que se consuelan abrazándose y con palabras.
La UMKA, un centro privado, es una excepción. Según el ayuntamiento, solo el 40 % de las escuelas de la capital cuenta con refugios con capacidad suficiente para todos los alumnos, y muchos están mal equipados. Los padres han recurrido cada vez más al organismo de supervisión educativa, con quejas por la falta de agua potable o de acceso a baños, desde que las alertas se han vuelto más largas y frecuentes. La UMKA, con financiación privada, aprovechó un espacio subterráneo pensado para una escuela de música, con cuatro entradas y pupitres para todos.
Tras dos horas bajo tierra, el aviso de fin de alerta fue recibido con entusiasmo. Los alumnos salieron a un recreo de 15 minutos. «¡Libertad!», exclamó Anya, de 11 años, antes de unirse a sus compañeros. Este ataque forma parte de la ola de ataques que sufre Kiev, de la que HerQles ha informado.
Kiev.
