La Federación de Fútbol de Singapur ha cancelado la final de la Copa FA, prevista para el sábado, por el nivel «insalubre» del aire que llega de los incendios de Indonesia. También se suspenden el partido por el tercer puesto y otros actos al aire libre.
La Federación de Fútbol de Singapur tomó la decisión el viernes, después de estudiar unos pronósticos que situaban la contaminación atmosférica en niveles muy elevados a la hora del encuentro. El partido debía enfrentar a Police Sports Association y Gymkhana Gaulois en la final del segundo torneo en importancia de la ciudad-Estado.
Además de la final, quedan suspendidos el partido por el tercer y cuarto puesto y otros eventos al aire libre, entre ellos una carrera urbana.
La plataforma suiza IQAir, que mide la calidad del aire en todo el planeta, colocaba este sábado a Singapur como la ciudad con peor aire del mundo. Registraba una concentración de partículas finas (PM2,5) de 170 microgramos por metro cúbico, frente a los 15 que recomienda como máximo la Organización Mundial de la Salud.
El centro meteorológico que vigila el humo tóxico en el Sudeste Asiático mantiene desde el 26 de agosto la alerta de nivel 3, la máxima, para los países del sur de la región. La causa son los incendios que afectan a la isla indonesia de Sumatra, al oeste de Singapur. El organismo sostiene que la situación se «ha deteriorado aún más debido a las prolongadas condiciones de sequía». Prevé que siga elevada en las regiones propensas a incendios, «con un riesgo continuo de neblina transfronteriza severa».
Indonesia soporta desde hace semanas una ola de incendios forestales y agrícolas. Muchos de ellos están vinculados a la industria del aceite de palma y se han visto agravados por la falta de lluvias derivada del fenómeno de El Niño. La situación se complica cuando el fuego alcanza las turberas, humedales formados por materia vegetal parcialmente descompuesta, donde puede seguir activo bajo tierra aunque se apaguen las llamas superficiales.
Esta temporada recuerda a la de 2019, cuando miles de hectáreas ardieron en Sumatra y en la isla de Borneo. Aquello provocó tensiones entre Indonesia y los Gobiernos de Singapur y Malasia, donde se notificaron miles de casos de infección respiratoria por las nubes de humo.
