El PMA prevé hambre aguda para 19 millones de afganos en los próximos meses
17 Oct 2026, 01:46
La desnutrición aguda alcanza niveles récord y 5,3 millones de mujeres y niños necesitarán tratamiento el próximo año, según John Aylieff, director del organismo en Afganistán.
Afganistán se enfrenta a una crisis de hambre y desnutrición que, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), pone en riesgo la vida de millones de personas, sobre todo niños y mujeres. El organismo calcula que 19 millones de afganos, cerca del 40 % de la población, sufrirán niveles de hambre aguda durante los próximos meses. El contexto es de pobreza extrema, menor ayuda internacional y escasez de recursos sanitarios.
Aylieff ha explicado que los 5,3 millones de mujeres y niños que necesitarán tratamiento el próximo año suponen 1,3 millones más que en 2022. Entonces la economía estaba al borde del colapso tras la retirada de las fuerzas internacionales y la llegada de los talibanes al poder.
La situación se refleja en los hospitales. En el Instituto Indira Gandhi de Salud Infantil, el principal centro pediátrico del país, las 20 camas para pacientes con desnutrición están ocupadas, y a veces dos niños comparten una. Mohammad Arif Hassanzai, responsable de medicina interna del centro, ha señalado que con más recursos podrían atender a entre 60 y 100 pacientes.
Según Aylieff, los centros sanitarios rechazan a seis de cada siete mujeres y niños con desnutrición aguda porque no tienen alimentos terapéuticos suficientes. «Eso es, en mi opinión, un escándalo internacional», ha afirmado, y ha lamentado la falta de respuesta de la comunidad internacional.
La pobreza es uno de los factores principales. Muchas familias no pueden comprar alimentos nutritivos por la falta de ingresos y porque los precios de los productos básicos han subido entre un 10 % y un 30 %, según el director del PMA en el país.
A ello se suman cuatro décadas de conflictos, los desastres naturales, las tensiones con Pakistán y el regreso forzoso desde 2023 de más de cinco millones de afganos procedentes de Irán y Pakistán, que ha aumentado la presión sobre unos recursos ya limitados.
Los trabajadores humanitarios advierten de que los recortes les impiden responder a las necesidades de la población. «La crisis humanitaria en Afganistán no se define tanto por lo que los trabajadores humanitarios pueden hacer, sino más bien por lo que no podemos hacer», señalan.
