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Cuba mantiene las clases presenciales pese a apagones y escasez de combustible

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La ministra de Educación, Naima Trujillo, admite que el arranque del curso exige esfuerzos adicionales a alumnos, familias y trabajadores. El déficit de profesores sigue afectando al 14 % de la cobertura docente.

De los 1,5 millones de estudiantes matriculados en la isla, unos 11.000 reciben educación virtual o acuden a los centros de forma esporádica por obstáculos logísticos. Son menos que los 33.000 que no podían mantener una asistencia habitual al terminar el curso anterior.

Antes del inicio de las clases, el Ministerio de Educación estimaba una cobertura docente del 73 %, con algo más de 21.000 plazas vacantes o sin solución estable. Trujillo explicó que el indicador ha subido al 86 %, aunque La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey registran las mayores dificultades. Para completar las plantillas, las autoridades han recurrido a docentes jubilados, profesionales de otros sectores y estudiantes universitarios.

La ministra vinculó la salida de profesionales con los sueldos. La educación está entre los dos sectores peor pagados del país, con un salario mensual de 5.824 pesos cubanos, equivalentes a 49 dólares al cambio oficial y a unos 7 en el mercado informal. “Ciertamente los ingresos son temas importantes porque a veces es verdad que tenemos movilidad porque los salarios no logran satisfacer las necesidades que tienen nuestros profesionales”, reconoció.

El Ministerio ha puesto en marcha pagos por “sobrecarga docente remunerada” para quienes asumen grupos adicionales, además de incentivos por antigüedad y categoría profesional para los jubilados que regresan. Trujillo admitió los límites de esa fórmula: “No quisiéramos tener que pagar la sobrecarga en un maestro, quisiéramos tener los maestros que corresponden en cada aula”.

La crisis energética afecta sobre todo a los centros de jornada completa y a los internados. La escasez de combustible dificulta el transporte de alumnos y trabajadores, y los fallos en el suministro de gas licuado han obligado a algunas instituciones a cocinar con leña o carbón. “Ha sido un inicio difícil que impacta en las capacidades de cocción, de aseguramiento, de logística, del transporte”, señaló la ministra, que atribuyó parte de los problemas al bloqueo petrolero y a las sanciones de Estados Unidos.

También hay carencias de uniformes. El curso comenzó con solo un 12 % de cobertura para el grupo prioritario de estudiantes, por problemas operativos en la industria textil, y esa cifra ha subido hasta cerca del