El Gobierno de Sánchez oculta el hachazo del combustible tras la invasión de Ceuta y aboca a España a la recesión
25 Sep 2026, 14:48
Mientras todos los focos políticos y mediáticos apuntan a la invasión que sufre Ceuta, el precio del combustible vuelve a golpear los surtidores. La mecha prendió hace ya un año con la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y la constante amenaza de estrangulamiento sobre el estrecho de Ormuz, disparando la cotización del barril. Europa, acorralada por el veto a los hidrocarburos rusos y la inestabilidad en las rutas marítimas clave, se vio obligada a permitir medidas extraordinarias de auxilio para evitar la quiebra inmediata de la industria y de millones de familias.
Hoy ese escudo ha desaparecido por completo. El Gobierno de Sánchez ha liquidado las bonificaciones justo cuando arrecia un nuevo repunte internacional del crudo, negándose además a tocar los impuestos que gravan cada litro. Moncloa prefiere tapar este nuevo castigo a los bolsillos al amparo del caos en la frontera sur, pero la realidad económica es implacable: si el diésel y la gasolina no frenan su subida, el golpe saltará de inmediato del depósito del coche a las fábricas y a la cesta de la compra.
El límite ya se ha rebasado en el campo y en la carretera. Fuentes del sector logístico y del sector primario consultadas por Herqles advierten de un escenario crítico inminente, con despidos sobre la mesa y subidas drásticas en alimentos básicos como la carne, los lácteos o la harina. Transportistas, agricultores y ganaderos carecen de margen para asumir un solo céntimo más de sobrecoste. Llevan meses alertando del colapso inminente, pero el Estado prefiere blindar su asfixiante recaudación fiscal antes que dar oxígeno a quienes sostienen la cadena de suministro nacional.
Con una invasión en el sur, un precio del petróleo desbocado y un mapa geopolítico al borde del estallido, la duda ya no es si los precios van a escalar. La verdadera incógnita es si el país ha entrado ya de lleno en una nueva recesión ante la parálisis de un Gobierno completamente desbordado por los acontecimientos.
