El líder chino llega a la Casa Blanca con una postura dialogante orientada a estabilizar la relación bilateral frente a los recientes roces con la administración estadounidense. Durante la cumbre, ambos mandatarios debatirán cómo gestionar su rivalidad, frenar las disputas arancelarias y garantizar que los avances tecnológicos sirvan a los ciudadanos y no escapen al control humano.
Sobre la mesa se encuentran tres temas cruciales: las tensiones comerciales entre ambas potencias, la cuestión de Taiwán y el control humano de la Inteligencia Artificial, un asunto que cobra cada vez mayor relevancia en el debate internacional sobre el desarrollo tecnológico.
