Marruecos es una olla a presión marcada por el descontento social fruto de la gestión tiránica de una monarquía que vive «a todo tren» mientras su pueblo se muere de hambre.
El 61,9% de los marroquíes no se molestó en ir a votar en la performance pseudo-democrática del régimen que se celebró ayer; es la cifra de abstención más alta en 20 años.
En segundo lugar con 97 escaños quedó el Partido Autenticidad y Modernidad, un partido monárquico fanático del régimen. Le sigue Rassemblement National, de corte liberal, con 66, los nacionalistas de Istiqlal con 65 y el partido islamista, Partido Justicia y Desarrollo, con 54 escaños.
Con menor relevancia aparecen los conservadores amazigh de Movimiento Popular con 29 asientos, los socialdemócratas de Unión Socialista de Fuerzas Populares con 26, los izquierdistas de Partido del Progreso y el Socialismo, la coalición Alianza de la Izquierda con 19 y 8 respectivamente y Unión Constitucional con 17.
