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Opinión

El activismo de derecha radical en España

Una radiografía del «Área»: estructuras y ecosistema

El 11 de julio, Núcleo Nacional presentó en Madrid su partido político: “Noviembre Nacional”, y todos los influencers y medios periodísticos de izquierda y extrema izquierda se han lanzado a “informar” al respecto.

Es especialmente cansado observar, cuando uno desarrolla interés por esta parte de la política reciente, que la práctica totalidad del análisis, comentario y estudio se hace no ya desde la izquierda, si no desde la extrema izquierda militante. Esto es especialmente frustrante cuando se constata que los más famosos “expertos” en “Extrema derecha” (¿cuántos hay ya en España?) no son tales en absoluto. Los fatuos Antonios Maestres o Miqueles Ramos, pese a prácticamente vivir de esto, muestran constantemente un profundo desinterés intelectual por estas ideas o lo que las motivan[1]. En el plano periodístico, es completamente imposible leer más de dos líneas sin que aparezcan mentiras flagrantes, medias verdades o caricaturas absurdas. Generaciones enteras de izquierdistas que sólo conocen a la derecha a través de los dibujos de El Jueves.

Volviendo al nombre que Núcleo Nacional ha decidido dar a su partido político, es uno que evoca muchas cosas. Principalmente, para mi, pluralidad política hasta lo absurdo; y unidad de acción. Pero también: oportunidad desaprovechada, pérdida de inercia. A día de hoy, casi tres años después, se puede afirmar con seguridad que lo único que surgió de esas semanas a nivel organizativo fue precisamente este proyecto, cosa que decepcionará a muchos patriotas que no lo ven con buenos ojos.

Porque Noviembre Nacional fue el ejemplo más paradigmático (quizá desde el incidente de la Librería de Blanquerna en 2013, superándolo) de unidad de acción del mosaico de grupos que componían la derecha radical española (algunos ya desaparecidos), para defender la Unidad de España, algo sacrosanto para toda la derecha y muchos españoles en general.

Desde entonces, algunos grupos han desaparecido; otros nacido en su lugar, pero está claro que Noviembre Nacional no se tradujo en ningún tipo de organización interestructural entre las distintas asociaciones de derecha radical extraparlamentaria. Pero analizar Noviembre Nacional y su legado es asunto de otro artículo.

Pretendo pues, con este artículo, proporcionar una radiografía de la derecha radical/extrema derecha/tercera posición (por comodidad, no haré distinciones de aquí en adelante), que sirva de introducción general, de catálogo asociativo y de análisis por parte de un derechista.

Introducción

Considero que es acertado hablar de una excepcionalidad española al hablar de derecha radical. Primero de todo, la península fue el último lugar de la Europa del siglo XX donde pervivieron regímenes de corte nacionalista, derechista, y que se habían alineado en mayor o menor medida con el Eje. Sin embargo y en contraste con estas potencias, el gobierno no promovió una politización de las bases populares: en todo caso al contrario. La stasis de 40 años en el gobierno, sin estímulo político alguno, gestó no sólo generaciones políticamente abúlicas si no una sociología atávica del derechista español que (por otro lado siendo bastante propia de la derecha en general) es singularmente pronunciada en este país: la inacción, en resumidas cuentas.

Ya lo saben ustedes: los perdedores hermosos de Gottfried, con ingenierías y bien parecidos; formas impecables y mu modernos. La política, que odiamos, es de izquierdas; y la universidad por extensión. La palabra activista evoca septums y palestinas en el Campus de Somosaguas: no gracias.

Sumarse al concepto de “batalla cultural” 50 años tarde e interpretándola como la defensa de que igual no hay que cortarle el pito a los preadolescentes, esas cosas que hacen los güoque. ¿Qué es Woke? Pues Zapatero, “o algo”. Admito que algún joven derechista especialmente comprometido se anima a militar en algún partido conservador mientras estudia Derecho.

Eso es lo máximo a lo que un derechista español está dispuesto a llegar, y lleva siéndolo 50 años.

El conjunto de la “extrema derecha”, liderada por los nostálgicos de Blas Piñar tras la muerte de Franco se demostró paradójicamente impotente, y tambaleó con un diputado hasta que el 23-F la enterró por completo, aunque ella no lo supiera. Y el largo camino por un desierto de treinta años frikis.

A lo largo de estas décadas, la extrema derecha y la tercera posición española, que son una en mi perspectiva, se igualan en marginalidad. Hubo infinitud de grupúsculos (mi nombre favorito, Falange Negra Exterminadora, ilustra el frikismo de todo el asunto), experimentos, publicaciones, personalidades y música. Todo es delicioso para los eruditos más cafeteros (siempre que te conformes a leérselo a izquierdistas), pero tuvo un impacto prácticamente nulo, política y metapolíticamente, hasta la década de 2010.

Toda esta escena estuvo determinada, y lo sigue estando aunque menos, por su relación con el mundo hooligan del fútbol. No estamos en Francia o Italia, donde los más políticos de un “neofascismo” fuerte podían domar a los hooligans: aquí era el fútbol lo que absorbía todo. De la lacra que suponía un mundo para otro ya se escribió en abundancia, sin que eso solucionara las graves carencias del “área patriota”[2].

A diferencia de los países mencionados, donde la extrema derecha tradicional logró canalizarse políticamente con relativa prontitud, y con grandes éxitos a día de hoy (Fratelli d’Italia, que hoy gobierna el país mediterráneo, traza su genealogía directamente a través de siglas que heredaron la doctrina del espacio postfascista; y RN, que posiblemente gane las próximas elecciones en Francia, desciende del FN, que poseía una indiscutible herencia del régimen de Vichy y sectores radicales.), la extrema derecha española nunca jamás consiguió un éxito político relevante, hasta que una estrategia municipalista, con populismo anti-inmigración homologable a los partidos europeos, le comenzó a cosechar pequeñas victorias con España 2000 primero y, en especial, PxC después.

VOX, a diferencia de Fratelli, RN o FPÖ, no desciende del “área”. En todo caso, estaría más cerca de ser una escisión informal del Partido Popular, similarmente a Chega o AFD.

Esto no quita que VOX sea un sujeto transformador y determinante para entender el devenir del Palo desde su célebre irrupción en el trienio 2018-2019, que vio a algunos de los más potables cuadros del “área” (y algunos no tan potables) mudarse al partido verde para abandonar la cansina marginalidad. Una pregunta absolutamente ineludible hoy en día para cualquier sujeto, particular o grupal, es qué posición adopta este respecto a VOX.

Hasta ahora, ninguna opción nacionalista a la derecha de VOX ha sido capaz de competir con el partido, primero ilusionante y ahora consolidado; y mantengo serias dudas de que esto pueda cambiar en los próximos años, aunque muchos lo deseen con fuerza. Tal es el contraste que la propia cúpula de VOX no tiene ningún pavor a estos grupos, a los que jamás ha tenido necesidad o voluntad de criticar, y con los cuales de hecho ha confraternizado bastante, si lo contrastamos con partidos cuasi-paranoicos como el RN [3]. Permite a sus militantes la asistencia a eventos de todo tipo, participa de eventos radicales como la Cumbre por la Remigración, e integra entre algunos de sus líderes a exmilitantes del área.

Los dirigentes de VOX saben perfectamente que la amenaza de cuño electoral no proviene en ningún caso de opciones más radicales, si no por el contrario, de esquizadas populistas como SALF o un partido madrileño para las señoras que compran las croquetas en el Mallorca de Serrano después de salir de misa (JFV dixit). Tal es la realidad ahora mismo.

No obstante, y especialmente en la era de las redes sociales, es evidente que minorías radicalizadas pueden ejercer tremenda influencia en los partidos políticos, desde dentro y desde fuera [4], en un ejercicio de metapolítica. Es por eso que merece la pena prestar atención e incluso participar de algunos de estos movimientos, aunque no se crea que Isabel Medina Peralta va a ser eurodiputada mañana.

Método

Según mi entendimiento, este “área”, que engloba la Derecha radical y la “Tercera Posición”, estaría mínimamente definida por la defensa de la diferenciación social, las estructuras de autoridad y la primacía de la identidad colectiva frente al universalismo; y en tiempos recientes, una crítica más o menos radical a la inmigración. Más allá de esos puntos básicos de acuerdo, las posiciones existentes dentro del mundo político derechista son plurales, y las asociaciones que componen el espectro radical pueden sostener fuertes divergencias, así como sencillamente definirse más o menos.

Es por eso por lo que tiene cierto interés el mapear la ubicación de estas asociaciones patrióticas, no sólo geográficamente (que también) si no políticamente, y señalar que no son un monolito sólo porque las incluya en el mismo artículo.

Para ello, propongo analizar la escena en base a dos ejes: A) radical/institucional, que evalúa hasta qué punto dicha organización es rupturista con el sistema, se relaciona con las instituciones y cómo es percibida por la población; y B) marginal/popular, que evalúa el alcance, la fama real de estos grupos, su implantación territorial, capacidad de convocatoria, etc.

Un 1 en la escala institucional/radical se traduce en una cercanía total al sistema de partidos y mensajes políticamente correctos. Un 10, en una impugnación total del sistema y una recepción general de ‘escándalo’ a su discurso.

Así pues, el mainstream de VOX caería en 2 sobre 10.

 Análisis

Los grupos y partidos de derecha radical en España han sido desde hace 30 años de dos tipos principales, definidos por su actuación territorial: nacionales o regionales/locales. Se ha dado el proceso de que grupos locales se integraran en estructuras superiores de ambición nacional, y más comúnmente el contrario: que partidos o grupos nacionales comenzaran un proceso de descomposición por x o por y, y que las delegaciones locales se fueran escindiendo o hubieran de buscarse las mañas y reinventarse. Así, por ejemplo, el Centro Social y Nacional de Salamanca era la antigua delegación de Democracia Nacional; la recién clausurada Comunidad 2 de mayo madrileña, solía ser la Caserna 2 de mayo de Hacer Nación, etc.

Además, podríamos dividir los grupos en base a si tienen pretensión electoral o no; y por supuesto en base ideológica, que es como voy a estructurar el análisis: por familias políticas. En realidad, el panorama español es mucho más mixto y fluido que el francés o el italiano, donde estas familias están más definidas.

Excluyo a Frente Obrero del análisis en la medida en que, si bien hay cierto solapamiento ideológico e interés mutuo, no hay un verdadero trasvase de militantes y se marcan claramente las distancias.

1.     El asociacionismo constitucionalista y los zoomer-trepas.

Casi por obligación, partimos del punto menos radical del espectro, hablando primero de un par de asociaciones fundadas en el contexto post-procés catalán y el maremágnum político que conllevó en Cataluña y Madrid, cuando llegaron a acuñar gran fama y reconocimiento. Hablo de S’ha Acabat y Libertad Sin Ira.

Es fácil olvidar, dado el desplazamiento de la ventana de Overton y la desaparición de sus cuadros más populares, que estas asociaciones, y especialmente S’ha Acabat, fundada en 2018, tuvieron un gran protagonismo dentro del centro-derecha español durante esta época, cuando el constitucionalismo y estas cosas aún eran algo vendible. Si bien ideológicamente siempre se movieron con cierta ambigüedad, primero entre los tres partidos de este espacio (C’s, PP, VOX) y luego entre el Partido Popular y VOX, es evidente a estas alturas su utilidad como cantera de jóvenes del PP. Libertad sin Ira fue fundada en 2021 por Ignacio Dancausa en la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense. Desde entonces, y pasando por el liderazgo de un extranjero venezolano, han colaborado estrechamente con S’ha Acabat y han realizado actos puntuales con ACOM, el lobby israelí en España; y diversos dirigentes y cargos afines a VOX y el Partido Popular.

A día de hoy, estas asociaciones están vivas y activas, con S’ha Acabat destacando especialmente por su número de seguidores en redes sociales. No obstante, cabe preguntarse dónde encajan en la estrategia de asociaciones del PP. Dancausa, fundador de Libertad sin Ira, presidente de las NNGG madrileñas desde 2022 y de las NNGG a nivel nacional desde este año, ha anunciado su intención por impulsar una asociación estudiantil vinculada a Nuevas Generaciones; queda por ver cómo se configurará y si desplazará a estas asociaciones.

Además de esas asociaciones, vestigios del mundillo constitucionalista, he de mencionar, obligado por su notable presencia en redes sociales, la singular constelación de estética trumpista compuesto por un universo de cuentas derechistas manejadas por adolescentes y veinteañeros, con un mensaje político tan superficial que es inexistente, pero que se asemeja a los constitucionalistas en su cercanía a los partidos políticos de la derecha; incluido, en este caso, Se Acabó La Fiesta (SALF), de Alvise Pérez. Destacan en este mundillo dos cuentas: MEGA (literalmente, Make España Great Again), de Aitor Navas, y JPE (Jóvenes por España), liderado por Asier Fernández, proveniente de Mega. Los roces dados entre estos dos jóvenes son merecedores de un reportaje íntegro.

Les doy entre un 1 y un 2  sobre 10 de radicalismo y un 8/9 sobre 10 de popularidad en los casos de Libertad sin Ira y S’ha Acabat.

 

 

 

 

2. Los voxeros

Tras la elección de Ignacio Garriga como Secretario General en 2022, VOX decidió “descontinuar” su organismo juvenil, VOX Jóvenes, sin proponer ninguna cantera ni espacio alternativo para los jóvenes; noticia que por cierto no se oficializó ni trascendió a los medios, siendo una disolución silenciosa. Además, coincidió con ciertos  problemas legales de su antiguo responsable, Luis Felipe Ulecia. La realidad es que VOX ha sido estrictamente opaco, y, aparentemente, indeciso, al respecto de su estrategia de jóvenes, con los Campus organizados por VOX Europa resultando la única constante visible.

Eso explica que, además de las asociaciones de gente que aún no ha decidido en qué partido quiere militar (seguramente, el que le coja antes), el propio VOX o sectores juveniles levantinos afines se han inclinado por el asociacionismo.

Universitario, en el caso de Estudiants Pel Canvi, fundada en 2021 en la UB, o más cultural en el caso de Voces Castellón o X el Futuro (Alicante).

Si se me pregunta, creo que esta no es una mala estrategia. Siempre he pensado que a cualquier joven que valga ha de repelerle participar de una estructura juvenil de partido, y asociaciones que proporcionen apariencia de independencia con una marca fresca y cuidada son más atractivas para uno.

Es deducible que eso pensaban también los dirigentes de VOX  y los fundadores de Revuelta en 2023 cuando decidieron comenzar esa simbiosis. No obstante, la configuración de Revuelta como juventudes oficiosas del partido nunca se llegó a dar, ya que no comenzó a impulsar su estructura militante y algo de definición ideológica hasta después de su ruptura con el partido a finales de 2025, encontrándose en una fase de transición entre esta familia y la de los identitarios.

En parte por el carácter estrictamente local de estas asociaciones, no son especialmente conocidas, pero sí mantienen relaciones fructíferas con VOX y algunos identitarios, por lo que le doy un 3 en popularidad y un 2 en radicalismo.

 

 

Alternativa Estudiantil

Fundada en 2023, es el primer intento de asociacionismo estudiantil patriótico a escala nacional desde la desaparición de Respuesta Estudiantil (2010-2015).

En primer lugar, destaco positivamente el concepto. La universidad es el espacio juvenil y metapolítico por excelencia, y España está huérfana de presencia nacionalista en universidades fuera de Cataluña. Las pocas asociaciones universitarias, generalmente en facultades de derecho, dirigidas por conservadores, generalmente no hacen ningún tipo de proselitismo ni exhibición ideológica.

Además, no ser un grupúsculo activista más, si no una estructura transversal, que permita la doble militancia y le ofrezca espacio en la universidad a otros grupos, es en principio sumamente prometedor. Cabe preguntarse por qué VOX, adalid de la batalla cultural, no intentó penetrar en estos espacios mediante una gran plataforma a escala nacional [5]. No obstante, AE se ha posicionado estratégicamente en alianza con lo que denominaban “Campo Nacional”, esto es, todo desde el “mejor VOX” hasta posiciones más radicales, sin casarse ni divorciarse con el partido.

También destaco unas bases jóvenes, sanas y formadas, sin bagaje de militancias pasadas en el Palo. Críticamente, señalaría las fuertes carencias estéticas, la deficiencia de dirección, la falta de actividad, y una presencia territorial sumamente mutilada e inconsistente. Es difícil saber realmente la implantación territorial de esta organización, con pretendidas sedes en Madrid, Valencia, Málaga, Asturias, y un par recién inauguradas en Tenerife, Jerez de la Frontera y Talavera. La falta de una simbiosis activa con VOX o alianzas con otros grupos, más allá de una o dos charlas, ha limitado enormemente el crecimiento e incluso la supervivencia de una organización que depende de la posibilidad de relevo generacional.

Como veremos con los próximos casos de estudio, no es fácil comenzar, de 0, una estructura sin tradición militante ni que provenga del Palo, aunque las dinámicas de estos grupos suelen ser más sanas y útiles.

Autoidentificada como nacionalista o “derecha social”, les doy un 4/10 de radicalidad y un 5/10 de popularidad o relevancia, aunque deduciblemente vaya decayendo con el tiempo si no es rescatada por algún otro grupo.

Los “Identitarios”

La palabra “identitario” como etiqueta política dentro de la derecha radical es fruto de enormes confusiones, en general, y en España aún más. El propio Núcleo Nacional usó reiteradamente esta palabra, cada vez más de moda, en la presentación de su partido político.

Proponer una definición y recorrido histórico del término es menester de otro artículo; por el momento y cuestiones prácticas, me limitaré a usar el término como se viene usando en Francia o Alemania: aquellos movimientos que descienden (orgánicamente en el caso francés o alemán; intelectual o más indirectamente en el caso español) de la rama juvenil del Bloc Identitaire francés, una especie de popurrí ideológico de las distintas familias de la derecha radical francesa, fundado en 2003. Esta rama juvenil se configuraría de forma independiente en 2012 como Generación Identitaria, un movimiento que se exportó a Italia y a Alemania, pero nunca a España.

Movimiento identitario - Wikipedia, la enciclopedia libreIdeológicamente, este movimiento no reclamaba herencia neofascista, de la que se distanciaba, si no que bebía de los autores de la Revolución Conservadora alemana a través de su principal referencia: la Nouvelle Droite (Nueva Derecha) francesa, del GRECE, y en la cuestión migratoria, de las tesis etnodiferencialistas (en contraste con el “racismo” histórico). No obstante, yo introduciría un importante matiz. El movimiento identitario desciende de una parte de la Nouvelle Droite, que podríamos dividir en varias familias, nuevas derechas, o “polos” según los denomina Taguieff. Concretamente, yo diría que desciende de dos familias: el polo romántico-reaccionario, de inspiración volkisch y liderado por Pierre Vial; y el polo posmoderno, expuesto por Guillaume Faye. Ambos rompieron con el GRECE en la segunda mitad de los años 80.

Estéticamente, se diferencian de los “nacionalistas” presentando una estética moderna y minimalista. Se les bautizó así como los «fascistas hípsters».

En España, que tuvo presencia nuevoderechista a través de determinadas personalidades, hubo también anecdótica presencia identitaria con el partido Tierra y Pueblo (inspirado en el Terre et People de Vial) y en cierto modo PxC, todo a través de la figura de Enrique Ravello. También hubo una presencia fugaz de una organización que reclamaba ser Generación Identitaria en España, con actividad en Barcelona durante el procés.

La realidad es que el identitarismo como alternativa al nacionalismo “neofascista” surge en Francia y Alemania con fuerza por el estigma histórico de estos movimientos, pero más importantemente aún: por la constante persecución judicial a la que los sometían. Podría decirse que la derecha radical se ve obligada a reinventarse por ello, mediante el divorcio histórico, el abandono de estética agresiva y, en consecuencia, alcanza mayores tasas de éxito y aceptación mientras mantiene un núcleo ideológicamente duro, contrario a lo hegemónico.

Este fenómeno no toma lugar apenas en Italia y España porque la persecución de la simbología e ideología radicales no ha sido tan pronunciada. Eso es positivo en muchos aspectos, pero ha contribuido al estancamiento de un área que nunca se ha podido desligar de las nostalgias.

Mientras que en países como Francia la escena se ha dividido en dos grandes familias, Les Nationalistes y Les Identitaires, con relaciones tensas en ocasiones, en España la distinción no se entiende bien y se han venido a comprender las palabras como una suerte de sinónimos. No obstante, y pese a que las influencias identitarias en la escena española han llegado diluidas, creo que son suficientes como para definir de forma práctica una familia “Identitaria” en España. Los grupos que la conforman son los que más cómodamente se relacionan entre sí y con otros, y tienden a tener implantación local.

Un grupo potente que también fue partido político y hubiera sido muy interesante de analizar fue Hacer Nación, fundado en 2020; pero fue disuelto definitivamente a finales de 2025. Era un partido de corte nacionalista modernizado, con fuertes influencias identitarias; por ejemplo introduciendo de forma pionera el concepto de Remigración en la escena española y organizando el que quizá fue el primer congreso europeo sobre el tema en Madrid en 2024, de la mano de figuras como Afonso Gonçalves y Martin Sellner.

La organización más netamente identitaria y representativa de esta familia no es un grupo activista, si no el Instituto Carlos V, una plataforma cultural o think tank hermanada con el Institut Iliade francés y auspiciada por este. El Institut fue fundado en 2013 para honrar la inmolación de Dominique Venner en París, y se encarga de formar jóvenes y realizar coloquios anuales, y algo similar trata de hacer el más humilde Carlos V, fundado en 2022 en Tarragona.

Otro grupo activista muy representativo de la familia identitaria es precisamente Comunidad Identitas, fundado en 2021, con su actividad centrada en el archipiélago de Baleares, y concretamente Mallorca, donde acaban de abrir su local, La Torre. Un movimiento regenerador, con estética moderna y cuidada, que en vez de limitarse al activismo o a fantasear con la conquista del Estado, abrazaba el hippiefascismo de hacer dominadas y leer a Homero en

tre los pinos. En definitiva, poner el foco en la construcción de una comunidad formada física, mentalmente y en contacto con la naturaleza; sin abandonar la lucha política.

 

En una estela semejante surge a finales de 2023 Reconquista, un grupo activista presente en Cataluña, siendo este de momento el más integrado en la red identitaria a nivel europeo a día de hoy, y actuando sus portavoces como embajadores del Save Europe Act en España. Destaca su estética moderna y de calidad, su crecimiento en redes sociales y su promoción de cuadros públicos. Igual que Identitas, trata de crear comunidad deportiva y en contacto con la naturaleza, pero con más foco en el agitprop y el alcance mediático. Sus militantes, de generación Z, no provienen de VOX o el Palo, pero son escasos. Sin embargo, la infraestructura españolista preexistente de los círculos del Club Empel les ha servido para asentarse y no tener que comenzar de 0 estrictamente. Además, han asistido a eventos de las organizaciones voxeras (Castellón) y realizado conferencias con cargos de VOX Cataluña, aparte de colaborar estrechamente con el resto de identitarios, especialmente Revuelta.

En un espacio más estrictamente nacionalista, pero estéticamente semejante, se ubica la Comunidad 2 de mayo madrileña, ahora en proceso de disolución. Esta organización, que nació de la delegación madrileña de Hacer Nación, se ha ido integrando en Falange, realizando acciones callejeras puntuales pero principalmente limitándose a eventos de debate y formación cultural.

 

También al límite de este espacio he decidido ubicar a Valentia Forum, un espacio físico (Casal Romeu) y asociación cultural fundada en 2017 que presenta una estética y estrategia similar a los identitarios, pero dado que las generaciones que la lideran son históricas y Valencia tiene un bagaje generacional sumamente palero, tiende naturalmente a posiciones más radicales. No obstante, los Identitarios (Reconquista, Identitas, Revuelta) han participado en conferencias en él.

En último lugar, cabría mencionar a Revuelta, que, como ya hemos establecido, está en proceso de reubicación ideológica, pero entiendo encaja

en esta familia mejor que en ninguna otra. Proviene no obstante de los Voxeros y presenta una predilección por las nostalgias que recuerda a los Nacionalistas. El futuro próximo y ver cómo se relaciona con su entorno en España y en Europa nos señalará dónde cae metapolíticamente. Lo que es notable señalar es su presencia en redes sociales y fama, que supera con creces tanto a los Voxeros como el resto de Identitarios. Su capacidad de movilización es seguramente moderada en este momento, pero sigue siendo la más alta de estas dos familias. Cabe señalar que pese a tener un rango de actuación nacional, no tiene estructura de delegaciones regionales. La ineludible polémica que arrastra y determina su imagen a día de hoy es menester de un reportaje entero.

A esta familia le otorgo entre un 4 y un 6 de radicalidad y una notoriedad variable pero aceptable en todo caso.

 

Los Nacional-revolucionarios

 

He elegido esta etiqueta en vez del manido “Nacionalistas” porque prácticamente todos los grupos de derecha radical en España se lo autodenominan, pero es pertinente diferenciar. Son, en resumen, aquellos cuya ideología y estética descienden de forma más directa del ‘neofascismo’.

A partir de aquí encontramos a grupos algo más antiguos, muchas veces con una presencia en redes sociales limitada o con poco impacto; pero también encontramos a algunas de las asociaciones o grupos más pujantes de España, por varios motivos. Uno es que son más famosos porque a la prensa izquierdista le resultan más jugosos de promocionar, para luego servirse de la “amenaza del fascismo”. Núcleo Nacional está en la televisión todo el día, para provecho de unos y otros. Otro es que la juventud más impetuosa, sin la amenaza colgante de ilegalización de esas organizaciones o problemas legales, prefiere canalizar sus esfuerzos en opciones más radicales, donde además quepa la posibilidad de ejercer la violencia ocasional que permiten manifestaciones como las de Ferraz, Alcalá de Henares o Vitoria. El chaval de 19 años quiere levantar el brazo, cantar canciones antiguas y nuevas y contestar a un sistema que le escupe a la cara constantemente.

De las generaciones más mayores, generalmente en asociacionismo local, se destaca la inspiración en Casa Pound, un modelo de exitoso neofascismo en Italia, fundada en Roma en 2003. Así, a partir de la crisis económica de 2008, se empezaron a fundar en España “asociaciones culturales de ayuda nacional”, bajo el nombre de Hogares Sociales (como el de Zaragoza o el célebre de Madrid, originalmente vinculado al MSR y llamado Ramiro Ledesma); o Centros Sociales y Nacionales, que provenían de Democracia Nacional. Adoptaron un «alter-activismo» anteriormente y hoy vinculado de la izquierda, como la okupación de edificios y el reparto de alimentos, introduciendo en España el hoy exitoso concepto de “prioridad nacional”.

Hoy en día, la inspiración en Casa Pound se ha configurado en la Plataforma por la Remigración y la Reconquista, una plataforma transversal que incluye a las asociaciones de actuación regional Asociación Cultural Alfonso I de Cantabria; Centro Social y Nacional de Salamanca; y Espacio Zaragoza Resiste. Esta plataforma ha contribuido enormemente a rescatar moderadamente de la irrelevancia y el estancamiento a estas asociaciones, que apenas tenían seguimiento en redes sociales. Especialmente exitosa les ha resultado su presencia en Castro Urdiales en el contexto de las protestas populares contra el Centro de menas, donde por cierto acudieron otras organizaciones como FO o Revuelta.

Para comentar las asociaciones de rango local o regional, podemos comenzar por el Espacio Zaragoza Resiste, que comenzó en 2024 como un espacio libre para todas las ‘extremas’ derechas de Aragón, desde la CTC hasta Devenir Europeo pasando por la Falange. Pero el grupo verdaderamente autóctono e involucrado en el EZR es Hexafolia Aragón.

Si Identitas es el identitarismo hippie o el fascismo hípster, Hexafolia es el “tradicionalismo gótico”. Pretende, como los primeros, actuar metapolíticamente, creando una milicia de “guerreros espirituales” y defendiendo la Cosmovisión Tradicional, siendo esta la referente a la Tradición Sapiencial. Verdaderamente un grupo singular. Encaja en los Nacional-revolucionarios mejor que en cualquier otra familia, pero el matiz es necesario. No obstante, la revista anual del EZR lleva las siglas NR, acrónimo de “No Reblar”. Han realizado actividades físicas en la naturaleza con los Identitarios de forma puntual.

Otro grupo local es el Centro Social y Nacional de Salamanca fundado en 2006, que, como el Centro Social y Nacional El Alcázar en Valladolid, era una antigua sede de Democracia Nacional (este último lo siguió siendo hasta que pasó a manos de Núcleo Nacional). Recientemente ha cerrado su sede histórica y actualmente carece de una, aunque han manifestado su intención por reubicarse.

Tuvo una fuerza moderada en su día, pero desde hace bastantes años su actividad se ha limitado a una o dos charlas al año y la celebración del 1 de mayo, habiendo perdido ya músculo militante y con un impacto en redes sociales prácticamente nulo, aparte de una estética obsoleta.

Ambos centros fueron usados como puntos de recogida y envío de ayuda a Valencia durante la crisis de la gota fría con gran éxito; en Salamanca con organización de Revuelta, cuando un servidor era el encargado de este grupo en la región.

El siguiente grupo es el que ha lidera la Plataforma por la Remigración y la Reconquista, y el grupo regional con mejor implantación territorial. Hablo de la Asociación Cultural Alfonso I, fundado en 2011 principalmente por exfalangistas. La Alfonso I es un caso paradigmático de asociacionismo envejecido. A la vez poseedor de multitud de medios (cinco sedes físicas, en Santander, Gijón, Aranda del Duero, Logroño y Madrid, la primera en propiedad) y un músculo humano notable, eran absolutamente marginales en redes sociales hasta hace poco, y, en muchos sentidos, lo siguen siendo. Dos elementos han salvado moderadamente esta situación: la creación de una rama joven, Vanguardia Juvenil, con mayor dinamismo en redes, y la ya mencionada Plataforma RR. La Alfonso I es además el único grupo hoy en día que logra sacar rédito al RAC, con el festival Galerna Fest. Solían además producir el boletín Galerna y el panfleto informativo Juventud, Inconformismo, Disidencia y Revolución, y colaborar en Distinta FM, con el programa Radio Galerna. La Alfonso I brilla por su colaboración frecuente con otras organizaciones, como Falange, con la que organiza la anual marcha de las antorchas, en honor a distintos mártires europeos y a Juan Ignacio.

Por último a nivel local, podemos destacar la Asociación Cultural Málaga 1487, con su local en propiedad La Jábega, que anteriormente fue una Caserna de Hacer Nación. Es un grupo pequeño pero activo y constante que participa de la Marcha de los Caídos y supone a los principales organizadores de unas jornadas anuales de la Reconquista. Ha estado fuertemente vinculada al Frente Boquerón.

Los partidos Democracia Nacional (1995), liderado por Pedro Chaparro, y España 2000 (2002), aunque en las últimas, aún siguen coleteando. El primero, con manifestaciones puntuales contra la inmigración, y actos en los Espacios Libres de Falange (Ardemans en Madrid, El Batallador en Zaragoza), o el de Alfonso I en Madrid. Ha inaugurado hace poco una sede en…Pedralba, la serranía valenciana. DN también mandó el año pasado una delegación, junto con FE, a San Petersburgo, en una cumbre por Liga Internacional Antiglobalista dirigida por Aleksandr Duguin. Conserva además un brazo juvenil, Democracia Joven, liderado por Pablo Lucini. España 2000 también sobrevive con el local “La Resistencia” y una rama juvenil llamada “Juventud Nacional”, y presentándose a algunas elecciones municipales.

Pese a ser la organización más antigua de esta lista, fundada en 1934 y refundada en 1976, Falange Española ha sabido modernizarse en el último lustro, y especialmente a partir de la fusión de las Falanges “derechistas” en otoño de 2024, poniendo fin a más de 40 años de fragmentación. La Falange siempre ha tenido un don y un castigo, que es el mismo: el nombre. Les da la fama y les vincula a la figura mártir de José Antonio y otros, pero a su vez les atribuye un fuerte estigma histórico, vinculándola con el fascismo histórico y con el franquismo. Además, la Falange presenta un debate interno perenne entre si su ideología (el falangismo o nacionalsindicalismo) califica de fascismo o no. Otro debate más reciente y perjudicial para Falange es sobre la cuestión racial y la migración. Hace no tanto, la dirección de FE-Jons (que es la misma que ahora) criticaba duramente el “racismo” y elogiaba el mestizaje, considerándolo un legado hispánico. No obstante, desde entonces y a través de la cuestión migratoria, la concepción del joven de derecha radical sobre la cuestión se ha desplazado a otro sitio, y tienen que coaligar seducirles con este reciente pasado.

Falange es un caso que presenta unas bases militantes muy jóvenes pero un liderazgo muy veterano, y cabe deducir un choque sobre este tema en la estructura interna de la organización. No obstante, Falange carece por completo de democracia interna, lo que hace poco probable que esto se configure en una suplantación coordinada.

A nivel técnico, la Falange ha demostrado una gran capacidad organizativa y de uso de sus medios, con decenas de locales abiertos por multitud de capitales de provincia, siguiendo el modelo de “Espacios Libres” que dan hueco a distintas personalidades y asociaciones, sirviendo también de librerías disidentes. Emiten una revista de una calidad exquisita, Nosotros En Marcha; tienen un buen manejo de redes sociales. La Falange presenta también una buena capacidad de delegar, con las secciones funcionando de forma autónoma razonablemente bien, y constantemente activas en la mayor parte de los casos. Poseen una rama juvenil (JFE-SEU) y recientemente una femenina. Cabe preguntarse por qué la Falange, dependiendo de la juventud y teniendo ya el concepto, nombre y tradición de un sindicato estudiantil (quizá el más importante de la Hª de España) no ha querido probar a entrar en las universidades. Posee una estructura que le permitiría barrer del mapa a Alternativa Estudiantil y crear el sindicato de derecha radical más importante de la Historia de España, puesto que no es complicado.

Falange se sale de lo estrictamente metapolítico, ya que desde siempre se ha presentado a elecciones de todo tipo. En la perspectiva de un servidor, Falange no tiene absolutamente ninguna posibilidad de obtener resultados electorales, y eso no tiene visos de cambiar dado el clima actual, y especialmente la fundación de Noviembre Nacional como partido político.

Núcleo Nacional surgió tras el final del Noviembre Nacional, un mes intenso para el nacionalismo español. Especialmente en Madrid, donde muchos vivimos por primera vez violencia policial, y había un ansia de organización y dirección que faltaban. El movimiento, espontáneo, nacional y amplio, no había sido capitalizado realmente por nadie, aunque Revuelta había destacado especialmente en su impulso y, a falta de un postor mejor, VOX se llevó el poco rédito que diera. Ya dije al comienzo del artículo que el único legado de Noviembre Nacional es este; es cuestionable protestar porque se hayan “apropiado” del logo o el nombre cuando no hubiera quedado para nada más, salvo quizá, en el mejor de los casos, un mito, que nadie ha hecho apenas esfuerzo de mantener, salvo precisamente NN.

El nombre de Núcleo Nacional no es banal, aunque hoy no se reflexione sobre ello. La idea no era hacer un grupo, ni mucho menos un partido político, sino una especie de coordinadora o aglutinadora de los grupos radicales a la “derecha” de VOX. Más allá de una vaga llamada a la unidad tiempo después de su fundación, no solamente no ha colaborado con ningún otro grupo, salvo, y de forma muy puntual, Devenir Europeo (donde anteriormente militó Isabel Medina Peralta). Por el contrario, las relaciones son tensas, ya que muchos perciben que 1) se compite por el mismo espacio, y 2) la imagen que da Núcleo Nacional a los nacionalistas españoles es infame.

Pese a todo, Núcleo Nacional se ha consolidado como grupo con decenas de delegaciones funcionales, cosa no garantizada dada la naturaleza de sus bases, que parecen combinar a zoomers sin experiencia con paleros históricos, algo imprevisible. Posee dos o tres sedes físicas: una en Madrid, con una ubicación y tamaño impactantes, otra en Burgos y posiblemente otra en Valladolid.

Algo que muchos parecen pasar por alto también es la fluidez que parecen tener los cuadros dirigentes de Núcleo Nacional, algunos de los cuales aparecen y luego desaparecen completamente de la escena.

Es ineludible mencionar la fama extrema de Núcleo Nacional, con un seguimiento masivo en redes sociales, y una estrategia de marketing verdaderamente profesional.

Por último, dentro de los neofascistas cabe mencionar a un pequeño pero persistente y organizado grupo llamado Devenir Europeo, existente desde 2008. Es fácilmente el grupo más definido políticamente de todo el espectro, puesto que se adhiere estrictamente al Nacional Socialismo. Fundado por Ramón Bau, es, en cierto modo, el descendiente directo de CEDADE. Es un grupo curioso por su rigidez doctrinal y formal, y el anonimato absoluto de la entereza de sus cuadros. Es un grupo con presencia en prácticamente toda España, y abundante producción literaria en forma de revistas. Cabe preguntarse cuál es su relación precisa con Núcleo Nacional, que le ha ‘robado’ el podio de “organización neonazi”, y deduciblemente multitud de cuadros, como la propia Isabel Medina.

El mundo nacionalista es sumamente plural, y varía enormemente en popularidad. Es interesante preguntarse cuánto habrá variado cuantitativamente su militancia, sumando los radicalizados por la situación actual de Europa, pero deduciendo todos aquellos que entraban tradicionalmente por el fútbol en una era mucho más gregaria que la actual.

Podríamos puntuar su radicalismo entre un 7 (en casos como Falange) y un 10 (Devenir Europeo), y una popularidad extremadamente variable, desde la marginalidad absoluta a ser conocido entre los normies, como Falange o Núcleo Nacional, y puntuando un 10.

 

Los etnorregionalistas.

 

Siempre han existido en España grupúsculos periféricos que, compartiendo muchas de las ideas de la extrema derecha española, se distanciaban por la cuestión de la unidad de España. Algunas organizaciones, como CEDADE y después Devenir Europeo, han hecho ojos ciegos de esta cuestión, centrándose en la reivindicación de los pueblos de Europa en su pluralidad y prácticamente superando el Estado Nación.

A día de hoy existe una nueva hornada de “etnorregionalistas” (no adoptan ese nombre, pero el artículo es mío y les llamo como quiero) que, desde posiciones ambiguas respecto a la idea de España, hasta posiciones abiertamente separatistas y/o antiespañolas, se centran en la reivindicación de su etnia regional dentro de la península, su idioma, etc, compartiendo la misma crítica a la inmigración extraeuropea. Estas organizaciones, grupusculares, con un seguimiento de redes limitado y sin encajar bien en ningún sitio, se coordinan entre sí, y cabe preguntarse si tienen visos de crecimiento, o de participar de alguna suerte de organización transnacional de reconocimiento mutuo. La línea que les separa con el resto de organizaciones del Área es prácticamente infranqueable, y la diferencia, aunque sólo sea sobre la cuestión nacional, resulta insalvable para unos y otros.

Ideológicamente, estos grupúsculos también se mueven entre el identitarismo y el NR, algunos escorados más a la primera familia y otra a la segunda.

Los primeros y más relevantes se ubican en Cataluña, región largamente influida por el romanticismo volkish, que tuvo una notable producción política e intelectual en los años 30 del siglo XX; y después fue la primera avanzadilla de una suerte de populismo identitario con Plataforma per Catalunya (2002-2015) y su escisión independentista SOM Catalans (2014); y posteriormente con Aliança Catalana (2023), partido populista y anti-inmigración que alcanza hoy unas enormes cotas de éxito (15% de intención de voto, situándoles como el tercer partido de Cataluña y camino de ser el segundo). No es nada ni remotamente comparable a la situación existente en las otras regiones de España con separatismo histórico (Vasconia & Galicia), donde un populismo anti-inmigración ni está ni se le espera.

Destacan los grupúsculos Defensa Catalunya (2020) y Nacionalistes als carrers (2025), en estrecha colaboración. Ambos proceden políticamente del marginal separatismo de extrema derecha, definiéndose como nacionalistas catalanes y siendo abiertamente anti-españoles; pero influenciados por el Movimiento Identitario, y más centrado contra la inmigración en los últimos años.

Defensa Catalunya posee una militancia más veterana, mientras que Nacionalistes als carrers parece estar compuesto de nuevas generaciones. Estos últimos, además, mantienen buenas relaciones con Neopàtria (2024), un movimiento más identitario [6] y estrictamente juvenil, que forma parte de esta nueva red peninsular etnorregionalista. Así, por ejemplo, organizaron en agosto de 2025 la Iª acampada Europea  o una jornada por la Renaixença Europea en verano de 2026, junto a la Comunitat Senyera, etnonacionalistas Valencianos.

Más reseñable es la celebración en febrero de este año de la Jornada por la Resistencia Europea, celebrada en Barcelona con Neopàtria como anfitriones y la asistencia de la ya mencionada Comunitat Senyera y el grupúsculo de oficio en Galicia, Nova Ultreia. Cabe preguntarse en qué idioma se comunicaron.

La ya de por si humilde y novedosa escena etnogalleguista se encuentra desde hace poco fracturada con la aparición de un nuevo grupúsculo de presencia principalmente online, “Etnogaleguismo”; abiertamente antiespañol, ha acometido acercamientos a la derecha radical digital española con el propósito de obtener algún reconocimiento, en un contexto de marginalidad mucho más acrecentado que Cataluña.

 

 

Una crítica positiva ¿a dónde vamos?

El ‘área’ española tiene ventajas y desventajas con respecto al resto de escenas. Podría inspirarse en el modelo francés, reinventado en un fuerte asociacionismo local tras la prohibición en 2021 de Generación Identitaria; o conseguir algo semejante a Portugal, donde un solo grupo, Reconquista, nacionalista y sin un completo divorcio histórico pero estratégicamente vinculado a los identitarios y con una fortísima presencia en redes, ha hegemonizado por completo su pequeña escena; y es capaz de ejercer una fuerte presión metapolítica en su respectivo partido nacional-populista: Chega. Eventualmente, y especialmente tras el ascenso meteórico de André Ventura, convirtiendo a Chega en el segundo partido político de Portugal y su distanciamiento de los radicales, se abre la ventana a esta plataforma activista y metapolítica a convertirse en un partido político con auténtico espacio e intención de voto [7].

En mi opinión, si realmente existe algo de provecho metapolíticamente en el asociacionismo radical, más allá del forjar comunidad y dar dirección a jóvenes patriotas, eso está en aquellos que están dispuestos a relacionarse sin complejos pero con firmeza con los sectores más institucionales, principalmente la familia de los identitarios. El café para cafeteros de carga neofascista tiene, como siempre ha tenido, un efecto cámara de eco, que sólo logra mover Overton para aquellos lo suficientemente radicalizados como para abrirse a esos mensajes.

Conceptualmente, creo que hay tres grupos (o tipos de grupos) en España que pueden explotar su utilidad metapolítica:

  1. Revuelta: Mucho puede decirse de esta organización sin que ello le guste a nadie, pero lo que yo propongo es esto: Revuelta tenía, hasta el enfriamiento de relaciones con VOX y su posterior ruptura, una posición privilegiadísima, que podría haber aprovechado estratégicamente. El concepto de unas juventudes oficiosas del partido soberanista de turno, lideradas por radicales, consistiría una herramienta metapolítica poderosísima, casi sin precedentes. Evidentemente, estando sus dirigentes a sueldo del partido, no tendría una independencia absoluta, pero seguiría siendo un escenario mejor de lo que se puede pensar. Desde una perspectiva pragmática, esto es mucho más útil para el radicalismo de derechas que una cuenta de agitación en redes sociales. Quemado ese camino, podría ser tomado por otra organización, que sea capaz de mantenerse firme ante la comodidad ofrecida por someterse al partido por completo sin enfrentarse a él, creando una auténtica cantera de radicales. Revuelta podría encontrar un mayor provecho, dadas las circunstancias, en definirse, explicar bien qué es y qué pretende. Y, en mi opinión, quizá constituirse como una especie de coordinadora de la familia identitaria, algo semejante a la idea original para NN, impulsando la creación de asociaciones locales con marca independiente, pero coordinadas y con medios proporcionados desde Madrid[2]. No obstante, antes de esto, Revuelta tendría que lograr un completo lavado de imagen, cosa para nada garantizada y para lo cual seguramente tuviera que renovar su liderazgo y cambiar su nombre, si es que le sirve.
  2. El Instituto Carlos V: Las posibilidades que alberga una organización intelectual del estilo del Carlos V están perfectamente ilustradas en las cotas de éxito alcanzadas por el Institut Iliade en Francia, cosa sin duda conocida por sus dirigentes. Una auténtica escuela de formación para la élite radical del país, que pretenda realmente influir y plantar a los cuadros ahí formados, en, por ejemplo, VOX.
  3. Alternativa Estudiantil: El potencial de una organización estudiantil como conceptualmente se pretende Æ también está probado por organizaciones como la Cocarde Étudiante o el Blocco Studentesco. La problemática para una organización de esta escala está representada por la dificultad de crear tal estructura desde 0. En mi opinión, sólo podría alcanzar su potencial en una alianza simbiótica con alguna organización madre de su alrededor, ya sea el propio VOX (manteniendo esa independencia radical de la que hablábamos); El Instituto Carlos V; o esa hipotética coordinadora identitaria hispana. Una plataforma que les permita realmente una estética aceptable, abrir delegaciones por toda España, mantenerlas activas, proporcionar formación real a sus estudiantes, y, sobre todo, lograr un impacto real en la política española; o por lo menos dar el primer pasito para una necesaria transformación metapolítica de la universidad española, que legitime nuestra presencia en ella poco a poco.

Esto es sólo parte de una necesaria revisión pragmática del activismo derechista en España. Los jóvenes más interesantes de captar no sólo necesitan una llamada a la acción o una exigencia de milicia altruista (que también, pues esto puede resultar sumamente inspirador en un veinteañero al que jamás se le ha exigido nada), si no una explicación de cómo lo que va a hacer durante años va a tener un impacto real en la política española.

El fantasma que recorre Europa a día de hoy ha, en definitiva, de pretender ser algo más que un fantasma, mediante propuestas serias, concretas, y aplicables, desligadas de filias o fobias personales, nostalgias históricas o manidos eslóganes.

 

 

 


[1] Este desinterés y la incapacidad para descodificar las premisas del oponente político no constituyen meras deficiencias individuales, sino que responden a una asimetría cognitiva estructural ampliamente documentada en la izquierda por la psicología política y la sociología académica contemporáneas. El estudio empírico de J. Graham, B. A. Nosek y J. Haidt, «The Moral Stereotypes of Our Liberals and Conservatives: Plots on Our Moral Map» (PLOS ONE, 2012), demostró de forma concluyente que los individuos de inclinación progresista sufren una marcada ceguera predictiva: al intentar reproducir los juicios morales de sus oponentes, los sesgan y exageran de forma extrema, siendo el grupo menos preciso en la comprensión de la alteridad ideológica. Esta falta de empatía cognitiva hacia el outgroup ha sido ratificada en una escala masiva por B. Casey, T. F. Vanman y F. K. Barlow en Personality and Social Psychology Bulletin (2023); su investigación evidenció que los sectores conservadores muestran consistentemente mayor empatía hacia los progresistas que viceversa, debido a que estos últimos tienden a juzgar el pensamiento disidente de manera severa y punitiva, categorizándolo como intrínsecamente nocivo o «dañino».

Esta desconexión intelectual se ve agravada por el aislamiento ideológico de las élites que nutren el debate público. En el ámbito de la producción de conocimiento, J. L. Duarte et al., en su célebre artículo «Beyond ideological monopoly: Exploring the value of viewpoint diversity» (Behavioral and Brain Sciences, 2015), advirtieron cómo el monopolio moral en las ciencias sociales propicia que los intelectuales asuman por defecto que las posturas derechistas obedecen a deficiencias cognitivas o psicopatológicas, anulando de raíz el examen riguroso de sus fuentes teóricas. La magnitud de este ecosistema homogéneo ha sido confirmada recientemente por la Heterodox Academy en su exhaustivo informe «Faculty Political Diversity Research» (2025), donde el análisis de la literatura científica revela que el profesorado universitario de izquierdas triplica con creces la presencia de docentes conservadores, llegando a registrarse proporciones extremas en los departamentos de humanidades y ciencias sociales. Esta hegemonía institucional e intelectual exime a las terminales mediáticas del progresismo de la necesidad de contrastar de forma seria los marcos metapolíticos de la derecha radical, consolidando una soberbia analítica que confunde la descalificación moral con la refutación intelectual.

[2] A este “área” también se le conoce informalmente como “El Palo” (y desde tiempos recientes, a sus miembros más lumpenizados, paleros), proveniendo de la pregunta skin: “Tú de qué palo vas?”.

[3] Bardella ha pedido ilegalizar a los grupúsculos, y pidió a los miembros de RN no asistir a las manifestaciones en homenaje a Quentin Deranque.

[4] Investigaciones sociológicas y periodísticas recientes, así como infiltraciones en canales de comunicación internos, documentan un profundo relevo generacional en el staff y las organizaciones juveniles del Partido Republicano, donde los cuadros tradicionales son reemplazados por nativos digitales. Una parte significativa de estos nuevos asesores y cargos organizativos posee un perfil marcadamente nativista, ajeno a los dogmas económicos del conservadurismo clásico y fuertemente influenciado por el lenguaje, la estética irónica y las tesis del movimiento groyper.

[5] Hizo el amago, con 711/722.

[6] Desde su fundación y publicación de sus primeros y primeros fundamentos, sus posiciones se han desplazado de una posición más difusa sobre la cuestión nacional a una más separatista.

[7] Para aprender más sobre este grupo portugués, véase mi entrevista a su líder y fundador, Afonso Gonçalves.

[8] A propósito, es mi parecer que estas marcas locales, si se pretenden identitarias, deberían realmente apelar a sus respectivas identidades regionales, legitimando así su existencia y deslegitimando la de potenciales etnorregionalistas antiespañoles.